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Poesía - Casa de la Poesía
Ella lo vió, le clavó los ojos, y él murio de amor a primera vista.
Por Eduardo Mancilla
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Una cinta de papel crepe marrón parece hoy el paraná una vela fantasmal impulsa a la tabla y a su hombre enfundado en un traje de neoprene casi en línea flota otro maniobrando las cuerdas para que el parapente lo levante en su mono sky
entre medio cruza lento hacia el norte a golpe de remos cabeceando una vieja canoa que lleva a un avejentado pescador con un pulóver de cuello alto camperón abierto al descuido y el humo del cigarro que se pierde en la barba húmeda espesa
desde la mesa sobre la ventana del bar tras el vapor que larga el café leo en la tv dos grados tres décimas miro nuevamente el río y ya toda la escena ha cambiado entonces divago sobre el trabajo el ocio y de repente pienso en ella que aun duerme
y yo aquí sin ganas de llegar
Claudio Bruno. Rosario,02 de agosto de 2008.
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El tren blanco.
…y cuando despertó, el café con leche todavía estaba ahí.
…y los hilos del vapor hipnotizan su pereza. …y el murmullo de los que esperan trenzan el barullo. …y los carros perfectos en la hilera. …y todo es lo que parece…
…y las voces desaparecen. …y la espera, espera y desespera. …y perfora con su dedo la capa de nata. …y el flequillo cae sobre sus ojos.
…y la espera tensa la tensión. …y el barullo ya es enojo. …y la galletita no desea hundirse. …y el tren blanco no sale.
…y el tren blanco no sabe. …y el juego no quiere jugar. …y la sombra todavía pertenece. …y el tren blanco no saldrá.
…y el juego no se dejará jugar.
Eduardo Mancilla. Taller para adultos Casa de la Poesía. Profe Celia Fontán
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Mínima crónica de la palabra I en el final del crepúsculo el lucero se estremece se siente nombrado II habría algún fuego quienes cuidarían a los hijos alguno afilaría las piedras de aquellos días algo nos contaron las pinturas III de esclavos efímeros de imperios traicionados y de suicidios y el nilo que repta entre dioses misterios y más mentiras nos deja saber el papiro IV el poder ordena guerras entre tanto la flor va secándose entre páginas las comadronas se mojan de llanto original lo viene cantando la juglaría V desde maguncia el plomo marca la letra y se fundan incunables que ya no conoceré VI la biblia o el corán chamanes y filósofos alquimistas sputniks y las voyagers los software y más no resuelven aun la incertidumbre VII por estos días solo me hurgue una la que nombre tu figura
Claudio Bruno
Ella lee bajo la sombra de un nogal...
Ella lee bajo la sombra de un nogal compadece a Lucas por el hijo perdido su rostro es agua que mancha el llanto escrito de Lucas.
El grito atrapado entre las ramas del nogal. El deseo de llorar por su hijo esparcido en las aguas de Lucas.
Tiembla su vientre en cada letra, van cayendo los enojos, los años, los insomnios
como nueces como hojas
Ella bajo la sombra de un nogal lee el dolor de Lucas, lee su dolor y al fin llora por su hijo perdido.
Bárbara Méndez
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Sobre el hastío: (Modorra del lector)
El cuerpo del lector se vuelve laxo, los brazos cruzados sobre el abdomen, cabecea, la última novedad del sello editorial cae. Voz en off del autor: ¿Por qué ese abandono repentino, sin conocer la trama, sin haber avanzado más allá de…?¿Número de página? El lector dormitado responde: Esto ya fue dicho y olvido las citas, en realidad todo es un sistema de citas, una constelación soporífera – mirando hacia algún lugar no definido -. Elija su imagen; pero recuerde que la rosa ya fue creada en el poema, que la tautología de la rosa que es rosa y además que es fugaz y eterna pertenece al siglo pasado, para ser piadosos. Vos en off: Acepto la compulsión repetitiva. Lector: La proliferación de las imágenes por culpa de los espejos, como la creación de Gutemberg, como la cópula son los responsables. ¿Debo aclarar la referencia? Voz en off: A pesar de la muerte del autor, aquí estoy como dios, en minúscula y al pie de la página; pero estoy. Lector: A veces dudo de la existencia de Kafka, debo corroborarlo personalmente, visitar su tumba para asegurarme que esta pesadilla tiene su derecho de autor que está bien muerto y coleando. Voz en off: ¿Y. entonces? Lector: Puedo convertirme en autor como lo hizo un abogado, un tal Macedonio o aceptar, como el bien muertito y coleando, que en realidad lo insoportable no es el canto de las sirenas sino su silencio. Voz en off de autor y lector.
Victoria Lovell del libro “Desde el Hastío” Ediciones: Papeles del Boulevard
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Este sudor congelado borra las vetas del rostro enmudece la mana del calígrafo la pantalla se puebla de nichos para ser exhumados.
Así expuesto a la gente no es del orden de la mirada sino del gesto el dictamen:
Formar parte de los desechos es una práctica de la literatura.
Poema de Victoria Lovell del libro “Desde el Hastío” Ediciones: Papeles del Boulevard
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Aquel día
estabas leyendo. Leías con esa familiaridad que me tenía tan cerca tuyo. Leías con
esa ausencia que, al mismo tiempo, me dejaba tan lejos de vos. Te había visto muchas
veces entregada a ese ritual, tantas que ya no recordaba cuántas eran. Pero aquel
día me quedé mirándote de un modo nuevo. Te conocía desde hacía mucho tiempo, pero
en ese momento llegué a una conclusión inesperada. Y me sentí como quien
desentierra un antiguo tratado, lo profana sin importarle si debe guardarse o no
el secreto, y proclama a viva voz su contenido al mundo. Todos debían saber que
te amaba.
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Quisieras que yo fuese plástico,
que me recicle a cada instante,
que caiga y me destruya,
me levante y me rehaga,
me descomponga en trozos,
y me rematerialice después.
Que flote, que vuele,
que baile, que mude.
Pero soy de vieja madera,
densa y quebradiza,
no floto ni vuelo como la madera balsa,
casi no tengo vetas.
Me aburro.
Te aburro.
Cuando caigo me quiebro,
y sólo me reconstruyo
lentamente.
Muy lentamente.
Cuánto amor hace falta
para entrelazar tus movimientos
con mi quietud,
para evitar que mis astillas lastimen
las fibras maleables de tu ser.
Cuánto amor hace falta
para impedir que al acercarte
me vuelva combustible,
queme tu materia y la mía
y después desaparezca.
Cuánto.
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Con tu sufrimiento olvidé mis penas. Alejé mis pensamientos porque sólo había lugar para los tuyos y lloré tus lágrimas con profunda desolación. Cuánta angustia, mientras recorríamos juntas la monotonía de la vida cotidiana y la desilusión de tantos amores inmorales que se perdían con la pasión. Fuimos inseparables. Diría: una misma persona. Pero poco a poco te fuiste desvaneciendo: Vos volviste a tu desesperación, a tu muerte y yo cerré el libro. Había olvidado por unos días mi propio dolor.
(A Emma Bobary)
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Ese socavón que anima el golpe seco del puño sobre la madera el ceño fruncido de la mano presta al guarismo sólo la oscuridad es tangible sordamente tañe las cuerdas.
Esas cuerdas expanden velámenes por el mar que ves tan bello la oscuridad es tangible avanza un reino donde no se pone el sol,
Ese socavón arrojado fuera como hongo venenoso expele la sombra de un niño sobre el muro azuza mastines en el nombre del padre. ……………………………………………… sólo la oscuridad
Poema de Victoria Lovell del libro “Desde el Hastío” Ediciones: Papeles del Boulevard
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S.D 16/04/07
Abrí los ojos,
estaba sola.
Alrededor todo era blanco y limpio.
Mi vientre estaba vacío de vida
y mis oídos,
sordos del llanto anhelado.
Una lágrima se deslizó por mi mejilla
anunciando lo inevitable.
No quise respirar más,
cerré los párpados para morir.
Escuché silenciosos pasos,
venían hacia mí,
acarreaban la respuesta a mi desesperanza.
No la dejé entrar,
Las puertas de mis sentidos se iban cerrando.
Las voces invadieron mi muerte.
La vida me esperaba en algún lado para enfrentarla,
caminé liviana hacia ella,
sola,
muy sola.
Tan sólo tres palabras.
Un estigma plasmado en un cuerpito de porcelana.
La identidad se desvanecía con ojos rasgados
e inevitables facciones.
No era el que esperaba entre sueños
pero fue quien llegó.
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Poema polifónico creado e interpretado por los integrantes del Taller de Literatura de la Casa de la Poesía. Coordinado por la prof. Vicky Lovell.
Esta cita como punto de convergencia de tres tiempos; el ahora es posible porque el antes trazó su huella en el derrotero del futuro. No hay extrañamiento sino un simple extrañar para aquellos que experimentaron las vivencias compartidas en nuestro taller que mudó de escenarios, de actores; pero la premisa se fortificó, se convirtió en un desafío; en estos tiempos de destrucción es necesaria la mirada que contemple el mundo. “No todo es vigilia la de los ojos abiertos”, nos recuerda Macedonio Fernández. En el reiterar algo hay inacabado, no clausurado. Utilicé el mismo primer párrafo para prologar la lectura del taller en diciembre de 2006. Aquello que creíamos un cierre de año fue en realidad la génesis para la lectura de esta noche. La música de la poesía; el poema polifónico; improvisaciones sobre una tonalidad, una base poética: un nocturno del mexicano Xavier Villaurrutia quien integró el grupo vanguardista mexicano llamado “el grupo sin grupo” fue su figura principal y junto con otros jóvenes intelectuales publicó entre 1928 y 1931 en la revista Contemporáneos. El tono del poema elegido condice con la forma del nocturno: composición musical breve relacionada con los estados anímicos, cultivada a partir del romanticismo, de acuerdo a la definición del Diccionario de la Real Academia Española. Este nocturno de Villaurrutia genera una atmósfera onírica, una arquitectura desolada, tanto en el lenguaje como en las imágenes; cercana a la pintura de Giorgio de Chirico o de Magritte. Las intervenciones poéticas de cada uno de los integrantes del grupo exigía para este trabajo una minuciosa reelaboración, una improvisación de las líneas del poema,una expansión de significaciones, fugas y regresos hacia la arquitectura intangible del sueño.
Voy a nombrar por orden de aparición a quienes participan de este Poema Polifónico: Lisandro Palaversich, María Emilia Padinger, Ruth Maiorana, Eduardo Bonfatti, Pablo Padial Juan Pablo Martínez, Ignacio Amillategui, Patricia Donet, Germán Tessmer, Sandra Mendizaba, Teresa Barrios Muchas gracias por acompañarnos esta noche. Coordinadora del taller: profesora Vicky Lovell
Nocturno de la estatua
Soñar, soñar la noche, La calle encendida, incendiada Soñar con entrar al fuego y salir vivo Y otro y nuevo
Soñar, soñar con ella toda abierta, Abiertos los ojos, las manos, Las venas, Ella un puro vacío, Toda boca, toda ausencia, Ella toda sexo, una sangre Roja, rota, mordida, Herida de muerte
Toda ella en silencio
Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera Y el grito de la estatua buscando otra boca En donde anclar su miedo Y duele el grito arde quema Se desangra impaciente en los ojos Hasta ahogarse en las sombras Sordas de mi sueño. Leer más
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El anunciante se ha dormido. Se ha escrito la vereda de las manzanas por centavos. El cajón de frutas es el económico descarte, es el de la izquierda. Niños, roban naranjas. Abuelas, discuten el precio. Verduleros, llenan su mirada de todo lo que comprarían y no alcanza. Todos habitan desesperados el griterío, el sudor, el amanecer, el verdor, de sus huertas preciosas. Carretas de frutillas y uvas enormes. Zapallos gigantes como plantas. Cuantas puertas halla abiertas, cuantos carros entrarán. Multitud, gentío donde los enamorados se besan. Se besan los abuelitos. Besa mamá a su hijito. Besa, mejor dicho no besa, patrón a su empleado, mas vale le da unas monedas de oro y lo despide. Que gracias, que por hoy está bien. Que yo me voy , dice un señor, ya cierra. ¿Cómo que ya cierra? y yo no compré , dice una señora. Y así entre palabreríos besos,dinero,frutas se les pasa el día preguntando ¿quién era? ,¿a qué venía?
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Mueren las palabras
en el viento.
El eco de tus besos
retumba en mi piel árida.
La fértil llanura
desfallece en la sequía.
Ciega abismo te busco.
Hallo las partes
como una exploradora
del pasado.
Soy la prueba
y la palabra.
Anduve en el tiempo
y me perdí.
La palabra huyó
en el aire.
Libertaria y galopante
me fuí.
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Podemos llamarlo tiempo
devenir de una lectura
dejar atrás cada palabra
no leer dos veces
con igual mirada.
Podemos nombrarlo distancia
sitio inexistente
no te guían catálogos
ni tampoco mapas.
Hasta ayer quise
ignorante
que a un refugio así
nos escapáramos.
Podemos decirle certeza
búsqueda infructuosa
libro nunca impreso
con dilemas resueltos
y explicaciones claras.
Sólo hay algo eterno
cercano
cierto
tu amor de anoche en nuestra cama.
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Tengo un alma
perdida en el tiempo.
Ahí en el abismo
de las lágrimas,
veo tus pasos de órfebre
fabricando el destino.
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Parte el barco
sobre las olas.
Desde tierra firme
los encendidos labios
descubren palabras,
mascullan un adiós
enredado de nostalgia.
Atrapa el navío
el equipaje y el pasajero
en su sala.
Ahora la ceremonia
de la distancia comienza.
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