En su rosa, se alberga el sistema:
Ya no pretendo nada especial en mi vida,
Ya no pretendo nada especial en mi vida,
Creo estar partiendo desde hace tiempo a la eternidad.
Y si pudiera pensar en algo que a tiempo me anime,
Pensaría en ti, nada más que ya estoy cansado de vivir seriamente la vida.
¿Por que será que tanto me cuesta decir lo que pienso?
No ha de haber sueño que a la vida recompense.
Además, por que tanto alboroto, si la vida al fin nos mata,
Nadie piensa como debería pensar, nacer, crecer, vivir, morir.
¿Tanto nos interesa el poder que a la maldad orienta?
Maldad, bondad, si al final de cualquier modo moriremos.
Deberíamos disfrutar, esta vida de la cual salimos sorteados,
¿Creerán que es normal nacer, mientras que tantos minutos lo podrían haber evitado?
Entonces, ¿Podríamos decir que la vida es la suerte de nacer?
Yo sin duda lo afirmaría, mientras que el significado nos confunda,
Seguiremos diciendo, ¿Vivir, morir?, ¿Es así de simple?
Más tarde que temprano, el ser humano llega a comprenderlo.
No he de olvidar absolutamente nada, ni los besos de esta mujer.
Estarán pendientes las caricias de aquella otra,
Y viviré normal, viviré para morir de una vez por todas.
El día, que ya aproxima sus labios sedientos de agua,
No será participe de mi terrible y escalofriante ida eterna.