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Abril del 2008

Las camas del insomnio

Por Luciano Pamucio - 29 de Abril, 2008, 20:05, Categoría: 5.PALABRISTAS

Independientemente de la calidez de un roble o la frialdad de las soldaduras sobre las barras de acero, en toda noche hay camas que almacenan montoncitos de incómodas posiciones. Su contenido más que indeseable se expresa en el dibujo sobrecargado de ornamentos y firuletes que las sábanas marchitas exponen con orgullo (o sin demasiado orgullo) tras el salto presuroso y sin modorra con que se sepulta la noche. Una calavera o una silueta de hombre descansando, cruzada diagonalmente por la consistencia de un pliegue de sábana a modo de un simbolismo donde fácilmente se puede leer “Prohibido dormir”.
Leer los pliegues de una sábana por la mañana es como leer la borra del café. La incertidumbre que por la noche se nos presenta ante la lisura de una suave sábana, comienza a resolverse con el paso de las horas nocturnas y a plasmarse por la mañana en su todavía suavidad o en su rotunda aspereza.

Hay una campana que suena en la noche con un sonido pesado, que atraviesa niveles de oscuridades. No conté las campanadas, no me hace falta para saber que son las tres. Un auténtico desvelado que sepa desempeñarse correctamente en su cargo no puede ignorar los segundos que ahora mismo pasaron de las tres (con éste ya van tres. Sin intenciones de parafrasear).
No podría explicarlo, pero raramente comienzo a sentirme observado. Presumo la mirada de Roberto Arlt, fiel a sus costumbres, con sus Aguafuertes en mano, posándose en mi ventana que delata un velador encendido y un improvisado cenicero de papel, sobre poblado ahora y desbordado.

Leer las líneas de la sábana como se lee una mano fatigada, hastiada del roce con las actividades diarias, cansada de negar, de atar cordones y desprender tachuelas de los zapatos, de abofetear sin el menor temblor el rostro corporizado de la prisa.
Emparentarse con un paréntesis donde poder entregarse sin mostrar los nudillos, sin súplicas y sin frió sudor (como esta cama inmóvil- pensé agobiado de tristeza- reteniendo espesos líquidos).  Palma desprovista de caricias, sumisa. Acatando dócilmente la sátira de la limosna.

La imposibilidad de desobedecer al insomnio me sofoca. Su insalvable rigidez. La imposibilidad mas grande de en ciertas ocasiones estipular una cita en un horario puntual.
Permaneceré recostado con La nausea a los pies de la cama, como un gato maltratado de una vida, que me acompaño en mas de siete.
A mi lado un cuerpo se ausenta. El mío que poco sabe de apariencias, perfectamente distribuido disipa esa impresión, ocupando terrenos recientemente conquistados, asumiéndolos como baldíos. 
Los parpados enormemente arremangados, los ojos agrietados (también el techo), ahora los parpados se pliegan, hasta deformarme el rostro se fruncen y exprimen a un reseco limón ocular.

Y en el hastío de una sábana enredada entre las piernas algo más que gratificante es ponerse a calcular las coordenadas y latitudes donde situar el infaltable perro que con bravura se debate contra el silencio de la noche. Pero seria absurdo porque esta noche no es como todas las demás. Y la bestia de la cola entre las patas, lustradora de zócalos, hoy tiene carraspera y pidió licencia.

No sé, no puedo explicarlo y vuelve a aparecer esta incertidumbre, una curiosidad que tiende redes en las turbias aguas de la noche. Tendría que verificar si hay algo dentro de mis zapatos, debajo de la cama, debería revolver la lata de las galletitas para ver si hay en el fondo algo que no sea galletitas. Un bello poema de Macedonio Fernández por ejemplo, o una lentejuela de color verde que se desprendió de un pantalón que a los seis años usé en un acto escolar.
Y ahora poner el freno. Detener esta gama de delirios. Espero que la claridad del día borre todo esto que imagino escrito en el cielo raso. Si alguien lo llegase a leer podría pensar que verdaderamente estoy loco.
Luciano Pamucio

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Historia de la Poesía Argentina

Por Rosario Escribe - 28 de Abril, 2008, 15:48, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

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LA REALIDAD Y LA UTOPIA

Por AMADO STORNI - 27 de Abril, 2008, 16:26, Categoría: 5.PALABRISTAS

SALIÓ corriendo la Utopía huyendo de la Realidad. Sus pasos parecían firmes y seguros pero su huída era una huída desesperada y sin control. A cada paso que daba la Utopía la Realidad daba dos más.
En su afán de no ser alcanzada la Utopía buscó ayuda. Fue así como se encontró con un banquero pero éste, preocupado por la bolsa y las divisas, interesado de interés y capital, ni siquiera la escuchó.
En su atropellado caminar la Utopía se encontró con un clérigo que al principio puso interés en escucharla. Parecían hablar el mismo idioma aunque a veces no se entendían. Y es que la vida espiritual de la que hablaba el sacerdote no era la misma que la de la Utopía. Su vida era una vida que después de la vida se construía con los cimientos de una fe en la que ni el mismo clérigo creía.
La Utopía siguió huyendo y fue entonces cuando se encontró con un político al que la Utopía reconoció enseguida. Ambos, en un tiempo pasado no muy lejano, habían caminado juntos y cogidos de la mano. Pero terminada la campaña electoral y cuando aquél consiguió el status que buscaba, la Utopía volvió a quedarse sola. Y el político, creíble y diplomático, le dio la espalda.
La Utopía también se encontró con un hombre. Un hombre que fue adolescente. Un adolescente que fue niño. Y ese hombre al que la Utopía ilusionó de niño y también de adolescente, ni siquiera la saludó porque no la conocía.        

Al tiempo de ser alcanzada por la Realidad la Utopía se encontró con un poeta, atropellado de versos e indómito de sueños incurables. El poeta parecía distante, pero cuando la Utopía se detuvo a hablar con él éste la escuchó. Ambos se entendieron y se saludaron porque ambos se reconocían. Y vio la Utopía que con el poeta se sentía segura. Al oir llegar a la Realidad la Utopía se escondió. La Realidad se detuvo ante el poeta y le preguntó si había visto pasar a la Utopía. Pero ni el poeta entendía a la Realidad ni la Realidad se entendía con el poeta porque a lo que la Realidad llamaba Utopía era la realidad del poeta. Y cansada de ese mal entendimiento la Realidad se tuvo que marchar. Fue entonces cuando la Utopía se metió en el cuerpo del poeta porque sintió que ese era su verdadero hogar.
Es por eso que los poetas saben tanto de sueños y los sueños se llevan tan bien con los poetas.   AMADO STORNI

Biografía del autor 
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La poesía en los bares - 29/04

Por Rosario Escribe - 25 de Abril, 2008, 19:09, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Cambio de Horario, a las 20 horas.
El próximo martes 29 de abril continuará el Ciclo LA POESIA EN LOS BARES, encuentro que organiza la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario. En esta oportunidad leerán Alejandra Méndez, Paula Aramburu y Armando Raúl Santillán. Las presentaciones estarán a cargo del poeta Roberto Lobos. CAMBIO DE HORARIO:  por razones temporarias desde este martes las reuniones comenzarán a las 20 horas. Se ruega puntualidad, gracias.

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Homenaje a Gelman...

Por Corina Moscovich - 25 de Abril, 2008, 19:06, Categoría: 5.PALABRISTAS

Vale homenajearlo a Gelman...
Saludos cordiales
Corina Moscovich

Confianzas
se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
 
y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán
 
no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos
 
ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos
 
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
se sienta a la mesa y escribe
Juan Gelman

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Premio Bienal Federal Novela Corta 2008

Por Rosario Escribe - 23 de Abril, 2008, 15:03, Categoría: 7. CONCURSOS LITERARIOS

El Consejo Federal de Inversiones convoca al Premio de Novela corta 2008.
-Deben ser argentinos, que vivan en cualquier provincia de la Argentina
-Mayores de 18 años.
-Se estipula un mínimo de 60 páginas y un máximo de 90 páginas.
-Se presentarán 5 copias, grapadas anilladas o encarpetadas.
-Se firmará con seudónimo y en sobre cerrado los datos.
-Enviarán una copia de la obra en CD conjuntamente con las copias en papel.
-El plazo de entrega cierra el 27 de junio de 2008.—
 Premios.
-El 1º, 2º y 3º premio serán editados con una tirada de 1000 ejemplares, de los cuales 400 serán para el autor. Los otros se entregarán en medios periodísticos, escritores, revistas, etc.
 
Para más información llamar al CFI de su provincia o escribir a:
salasfederales@arnet.com.ar
(011)4-313-4702

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LOCUTORIO

Por Berta Temporelli - 22 de Abril, 2008, 1:02, Categoría: 8.TALLER EL LIBRO DE ARENA

A  mi  hemana  Mabel.

El término se popularizó  después de la privatización de ENTEL. Más de un laburante se jugó la última carta en uno de esos negocitos. Pero yo conocí la palabra mucho tiempo antes.

Esa noche mi papá  me acompañó hasta la avenida San Martín. "Otra vez tengo que cuidarte como cuando eras piba" expresó sacudiendo la cabeza. "Me da miedo que andes sola de noche, vos sabés" agregó con tono tierno. Por aquellos años los ómnibus salían hacia Buenos Aires por esa calle. Había una parada cerca de casa.

Llegué a capital el domingo muy temprano. Tomé un colectivo de línea.

Una vez en el lugar hice una cola larguísima. Realicé el trámite trasponiendo un enorme portón de hierro por el que se ingresaba a un primer patio. Me informaron: es con "locutorio". No sabía de qué se trataba.  Presenté  la documentación en regla, que incluía hasta una partida  de nacimiento actualizada. Tuve la fantasía de que en ese momento ella estaría en recreo y la vería pasar. Pero fue sólo eso, una ilusión.

Sobrevino luego una espera que se hizo interminable. Los bares ubicados en la vereda de enfrente proveían de cuanto uno podía necesitar. Hasta alquilaban la ropa adecuada que se requería para el ingreso. Por ellos deambulamos mujeres de distintas edades y condición social. Había inquietud, angustia, chicos que lloraban.

Finalmente se acercaban las dieciséis. Como cuadraba al lugar y la época comenzamos a ingresar en riguroso orden y en hilera. Portones que chirriaban, corredores grises,  paredes gruesas, altísimas. Oficinas lúgubres. Empleadas más lúgubres aun, como mimetizadas con el lugar. Eso si, todo muy limpio.  Mientras me requisaban recordé la última vez que la vi, hacía como tres años. Fue en la Alcaidía de mujeres de Rosario, antes que tuviera que marcharme. Ella se había lavado el cabello para recibirnos, lo tenía largo y brillante y yo se lo había acariciado…

Ahora nos dominaba la ansiedad.  Días atrás las detenidas comunes habían protagonizado un intento de motín. La prensa había retaceado información. No teníamos noticias certeras de lo sucedido. Sabía que no podría preguntar demasiado.  

Cuando terminó la requisa nos condujeron al lugar de las visitas. Un corredor con una hilera de celdillas individuales. Cada una con una ventanilla. De cada lado del vidrio un tubo para "comunicarnos". Entonces supe que eso era un "locutorio". Comprendí el porqué de la creencia  que las conversaciones de las presas políticas se grababan, o al menos eran escuchadas.

Ahí, detrás del vidrio estaba ella. Sólo veía su cara y la parte superior del tórax.  No podíamos abrazarnos, besarnos. No sabíamos que decirnos. Traté de preguntarle como pude, si no le había sucedido nada. Entre balbuceos me preguntó  cómo estábamos. De la misma manera, entrecortada, le hice saber que los nenes de ella estaban bien. Nos alejamos un poco para tratar de vernos de cuerpo entero, si bien no lo logramos totalmente. Como cada vez que recibía visitas se había lavado el cabello que lucía brillante. Después pusimos nuestras manos contra el vidrio, como tocándonos, y noté que no se comía más las uñas. Nos dijimos una a la otra que nos veíamos lindas y era cierto, al menos a ella así la veía. La entereza  para soportar la pesadilla que le tocaba vivir la hacía hermosa. Algo así trataba de decirle haciendo un esfuerzo para no quebrarme cuando la celadora nos indicó que había finalizado la hora de visita. Mi hermana  me sonreía detrás del vidrio mientras se alejaba con un gesto de resignación. Salí de la Cárcel de Villa Devoto.

Han transcurrido veintiocho años de aquel  domingo que como éste,  se alargaba en el atardecer y a pesar de todo, como hoy, se empeñaba en oler a primavera.

1º de octubre de 2006     

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SOBRE LAS ALAS Y SU DESTINO

Por Aníbal Buzaglo - 20 de Abril, 2008, 21:52, Categoría: 5.PALABRISTAS

Parecía en joda, pero no, el pibe había nacido con alas. Al menos eso dijo la partera y ojo, que no era una de esas primerizas, no, no, ésta había arrancado al ruedo a casi todos los que vivían hoy en el pueblo. Vos viste, en esos pueblitos perdidos cualquier cosa parece factible. Unos que sí, otros que no. Así de conmocionados estuvieron hasta que se acostumbraron. Como a todo, hasta al calor y a los mosquitos. La mamá cuidaba de su niño alado, el padre no lo podía creer, lo veía de chingolito consentido y se le ponía la piel de gallina. Jugaba como todos los pibes, con la sonrisa ancha y generosa. Era un nene rubito y diferente (claro, tenía alas, ya sabés), aunque los otros ya no lo recordaban él sabía que algo pasaba. Por esos días, su madre viéndolo preocupado, le leyó el cuento del patito feo. Sí, ése del patito, que era diferente y… no hace falta que te lo cuente, vos lo conocés. Bueno, la cosa es que el pibe era distinto: era generoso y solidario, facherito, y si lo mirabas un rato, decían que resplandecía (aunque esto…, qué sé yo, vos viste cómo son en los pueblos). Como en el cuento comenzó a pensar que pertenecía a otro lado, que estaba por acá por alguna equivocación. Se paraba mirando a los patos e intentaba volar, pero no, nada. Miraba los pájaros y algo había, tal vez su libertad. Miraba las hormigas y allí también, que se yo, la voluntad, la obstinación. Cuando empezó a ir a la escuela tomó contacto con algunas imágenes de personas aladas. Quiso sentirse acompañado, pero estos estaban siempre entre nubes de estampita y no acusaban dirección reconocible. Pasó que el pueblo no lo contenía, y su mamá con su amor y su bagaje lo llevó con los salesianos. El cura lo recibió con cariño, con entusiasmo (sin dejar de lado la curiosidad). Allí le hablaron de Dios, del amor y los hombres. De los santos y el reino de los cielos. Como a todo niño que se le cuenta un cuento, le gustó. Cerraba los ojos y soñaba que estaba allí entre las nubes, como esas imágenes aladas que había visto, pero no, algo seguía fallando, porque todo eso, finalmente no existía. Creció, aprendió a relacionarse con la vida, la gente, los animales. Sus alas eran maravillosas, pero no todos las veían. Se ve, o no ve, que algo pasaba. En el pueblo era simple, él tenía alas y no había vueltas. Ahora, allí, era diferente. ¿Quién no hubiera querido tener alas en aquella orden? Pero bueno, no era su culpa, él las tenía. Por lo tanto aparecieron quienes las negaban, quien no las quería ver, quienes no las veían. Por otra parte estaban los otros, quienes no sólo las veían sino que comenzaban a adorarlo. Se fastidió. Miró al cielo, vio los pájaros allá en lo alto, respiró profundo y siguió su camino. Tomó la ruta doce al sur, y así despacito, se encaminó hacia donde le indicaba su obstinado corazón. Dejó de pensar en los seres alados que vivían entre nubes al ver la gente simple y sus necesidades. En el camino conoció el hambre y las miserias, también el amor al prójimo y el amor de las mujeres. Y fue hombre y fue ángel. Supo de otros que habían transitado caminos similares y supo su destino. Supo que no era uno solo, supo que era parte de un movimiento sin fin. Y así, en ese estado, llegó a esta ciudad de pobres corazones. Encontró su lugar en aquel barrio humilde de la periferia. Allí brilló, resplandeció y no tuvo vergüenza de mostrar sus alas, alas con las cuales los niños jugaban, alas que las niñas peinaban, alas con las que los cobijaba. Pero viste cómo son estas cosas, nunca son como en los cuentos, siempre hay unos cuantos (que parecen ser los mismos) a los que estas cosas los superan y quieren entender, quieren controlarlas. Pasó lo que pasó, vos te acordarás, un día de revueltas y confusiones un par de estos tipos quisieron ponerle fin a su brillo, tal vez por no comprender, por miedo. Y como si se tratara de un ave (por el tema de las alas supongo yo) quisieron terminarlo de un ridículo balazo, que sonó dejando mudos a los niños que  en el comedor lo esperaban. Y fue la Higuera, y fue el monte Calvario, y tantos otros, dónde el hechizo volvió a hacerse realidad. Con el estruendo de la detonación no sólo no lograron hacerlo desaparecer. Lo inmortalizaron, lo atomizaron, lo multiplicaron en infinitas hormigas, en seres alados, en historias y mitos que vuelan incansables, despertando conciencias,  alimentando corazones, encendiendo esperanzas que vuelan con el viento y que anónimamente se van estampando en los muros y en las personas de esta expectante ciudad.
Ing. Aníbal Buzaglo

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Corrección en el horario

Por Rosario Escribe - 20 de Abril, 2008, 16:29, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Quería comentarles que el día martes 22 de abril a las 20 horas voy a estar leyendo algunos de mis poemas en el Ciclo La Poesía en los Bares, organizado por la Municipalidad de Rosario. La cita es en el Bar La Subsede -Entre Ríos y San Lorenzo. Subsuelo-. L@s espero. También estarán Juan Carlos Salman y Alejandro Pidello
Saludos afectuosos de Juan Pablo Angelone.

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La poesía en los bares

Por Juan Pablo Angelone - 18 de Abril, 2008, 23:26, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Estimad@s:
Quería comentarles que el día martes 22 de abril a las 21 horas voy a estar leyendo algunos de mis poemas en el Ciclo La Poesía en los Bares, organizado por la Municipalidad de Rosario. La cita es en el Bar La Subsede -Entre Ríos y San Lorenzo. Subsuelo-. L@s espero. También estarán Juan Carlos Salman y Alejandro Pidello, nada menos
Saludos afectuosos de Juan Pablo Angelone.

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Las Pasiones - Taller de Lectura

Por Rosario Escribe - 13 de Abril, 2008, 13:58, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Seis reuniones para disfrutar y reflexionar desde la Literatura

Cuentos – ensayos- canciones

G. García Márquez                      Erich Fromm

      Julio Cortázar                          Rosa Montero

   Roberto Fontanarrosa                  Zygmunt Bauman

      Guy de Maupassant                   Joan Manuel Serrat

           Italo Calvino                             Joaquín Sabina     

 Jorge L. Borges                           The Beatles

                                             Catherine Mansfield                 

      LIBRERÍA  HOMO  SAPIENS

 Inicio: miércoles 16 de abril 16 hs.

Tel.  4215134  -  4240743

gracielashapiro@hotmail.com

martafehrmann.@hotmail.com

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Como vivir sola y sobrevivir en el intento:1ª y 2ª entrega

Por Rosi Mendicino - 11 de Abril, 2008, 20:32, Categoría: 8.TALLER EL LIBRO DE ARENA

La hamaca paraguaya                       
Una mujer nueva, casa nueva, etapa nueva. Tanta novedad incluía, por supuesto la concreción de muchos sueños postergados, cambios de hábitos, y la necesidad de guardar para siempre prejuicios y mandatos en un cajón bien cerrado. Como se dice en estos casos: volver a empezar. No es fácil , en esta sociedad occidental, y para una mujer que pisa los cincuenta, vivir sola , sin el hombre proveedor, sin el hombro masculino en donde se supone una encuentra el apoyo, sin tener del todo resuelta la independencia económica , y en un país tercermundista, con animales sueltos a pesar del corralito. Pero nada importa cuando una se siente dueña de su vida , de su libertad, cuando tiene toda la energía para construir lo que sea, no solo construir sino pintar, mantener el jardín , usar el taladro eléctrico , pinzas , buscapolos , destornilladores y porque no, hacer el asado los domingos. Mi casa acompaña con sus características este momento de cambio. Chica, luminosa, cálida, muy sencilla, jardines pequeños la limitan por delante y por detrás, añadiendo el verde necesario para la vida. Un jazmín del Paraguay, cargado de flores perfumadas invita a entrar  y cortinas blancas tejidas al telar asomando por la puerta principal dan el toque romántico al conjunto. Su interior alberga el espacio y los muebles necesarios. Dentro de este posicionamiento diferente incluyo andar liviana de equipaje, revalorizando otras cuestiones como una buena biblioteca, instalada al mes de habitar la casa, los amigos, la vida interior, el trabajo y un buen lugar y tiempo para el placer. Y si de placer se trata, una vez que me acomodé en el nuevo habitat apareció  el primer deseo: la hamaca paraguaya. Ella representaba para mí la idea de relajación, reposo, meditación, siesta, paisaje tropical, copa con sorbete, rodajas de limón, verano, tantas cosas...; con tantos atributos debía formar parte de mis proyectos inconclusos. Casualmente, aunque no creo en las casualidades, un morocho brasileño con una carga preciada de blancas hamacas enredadas en su hombro se interpuso en mi camino. Un regateo corto, la búsqueda de una que se adaptara a mi estrecho patio trasero hicieron ágil el trámite y no me dejaron tiempo para saborear lo que estaba ocurriendo. Era la feliz propietaria de una hamaca paraguaya. Ya en casa ,vino la urgencia de colgarla y estrenarla. El lugar elegido no era el mejor en cuanto a la apetecida frescura del verano, además necesitaba dos soportes bien reforzados y lo único disponible se ubicaba entre una ventana y la escalera o sea el lugar más caluroso del patio. Pero ese detalle podía obviarse ante el deseo desbordado de sumergirme en ella. Sin querer viene a mi memoria el pensamiento de una amiga: Siempre que una mujer conoce a un hombre, posible candidato, debe preguntar si él tiene ,y lo usa, un taladro eléctrico. Como ese no es mi caso, ante la falta de... buenos son las rejas e hierros que están allí y uno no sabe porqué y para qué. Conclusión: mi urgencia fue satisfecha y allí estaba, lista , instalada y convocante. Claro, no es fácil acomodarse sobre una superficie movediza, angosta y corta para mi metro sesenta y cinco. Con cuidado, deposité primero una parte de mi humanidad y luego el resto .Descargué con temor todo el peso y listo, lo había logrado. Mis ojos contemplaban el cielo desde otra perspectiva. Una mariposa naranja furioso se acercó tímida a compartir el momento. Las nubes pasaban hacia el oeste y al perseguirlas me topé con un sol brillante que me cegó momentáneamente. Que más podía pedir .Empecé a balancearme, ya me había sacado los lentes para que nada artificial se interpusiera en mi encuentro con la naturaleza. Estaba tan relajada que casi casi me dormía cuando me sobresaltó un brusco y exiguo descenso. Me negaba a abandonar el éxtasis así que me repuse y continué en actitud contemplativa al mejor estilo hindú. El calor comenzaba a molestar y con movimientos torpes comencé a quitarme un poco de ropa resistiéndome a abandonar lo que tanto me había costado alcanzar. Todo sucedió en una fracción de segundo .El lugar donde la espalda cambia de nombre me dolió durante varios días. No quiero dar detalles porque la situación es bastante bochornosa. Ya se, se están riendo, y si , es inevitable.
Como no soy mujer que se rinde así nomás y a falta de candidato con taladro eléctrico recurrí   a los buenos oficios de un herrero ,quien por una módica suma colocó a la hamaca en el mismo lugar (no quedaba otro) pero a prueba de gente pesada.
A partir de ese momento se alternaron días de lluvia con días calurosos dignos de la selva tropical, y el rincón que ocupaba la hamaca se volvió inhóspito . Siempre quedaba la opción nocturna; una de las motivaciones para la adquisición del adminículo era dormitar con los ojos abiertos bajo la noche negra y estrellada. Pero los veranitos  rosarinos, tan húmedos, propician la existencia de mosquitos que bien podrían habitar un parque jurásico, entonces se hacía difícil reposar aplaudiendo insectos.                      En fin, la dicha de soñar sobre la hamaca paraguaya, no se concretó. Ella espera, silenciosa y acurrucada en el fondo del plackard. Cada tanto la miro y sonrío. Forma parte del permitirse, del darse, de los desafíos ,de vivir. Por eso ocupa un lugar importante Empezaba a librar pequeñas batallas, perdería algunas, vencería en otras, pero peleaba y podía sola. Dijo Ernesto Sábato: "El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer" De eso se trata. Como vivir sola y sobrevivir en el intento             
2ª Entrega y última   
Service de Electrodomésticos
     
 El primer año transcurrió entre "depres" , aventuras amorosas que me sacaban de la "depre" y me devolvían a ella, muchos planteos del tipo ¿a quien se le ocurre divorciarse en este momento del país? o...¿Que estoy haciendo esta noche aquí sola? Y ahora ¿Quién podrá defenderme? Pero como el "Chapulin Colorado" nunca apareció saqué a relucir mis mejores armas y continué con la batalla. Mi titulo universitario, mi gusto por la escritura, mi habilidad culinaria, un poco de caradurez para salir a vender sin saber hacerlo y mi instinto maternal hicieron posible que me multiplicara en cinco trabajos. Cada día que comenzaba era un personaje diferente y a veces cambiaba de rol en una misma jornada. A la mañana había cuidado niños ajenos y a la tarde recuperaba los problemas de aprendizaje de otros. Al día siguiente me entreveraba  entre ollas y sartenes cocinando para un batallón , mientras realizaba telefónicamente en la compañía de seguros los trámites de un siniestro de un automotor para uno de mis trabajos.      Muchas mañanas despertaba con la incertidumbre de no saber quien era ese día y solo unas pocas ocasiones me detenía a analizar la situación para decirme a mi misma – y me lo tenia que creer- que no era un caso de esquizofrenia el mío sino una acomodación a la realidad que me tocaba vivir. Entonces me autoconvencía que lo mío era ser versátil para afrontar  situaciones en las que "hay parar la olla y para lograrlo hay que ser y hacer lo que sea". Hasta que en el engranaje montado para sobrevivir saltó una pieza. Esta vez fue la perilla de la cocina que enciende el horno. Era el día previo al que me tocaba cocinar para doce personas, el menú era pizza, hecha al horno por supuesto. Se había trabado y no se movía. Primero intenté con una pinza, nada , después con el gasista: no sabia si podía atender mi urgencia. A la mañana siguiente , al regresar de mi cuarto trabajo , encuentro un papel debajo de la puerta en el que me piden empanadas al horno. En ese momento me invadió la furia, ella hizo de motor y fui directo al lavadero a buscar el martillo. El mecanismo de la perilla insistía en quedarse donde estaba, probé con un destornillador y la falta de experiencia me costó una herida en el dedo pulgar, volví al martillo mientras me repetía interiormente: no me va a ganar, tengo que poder hasta que el golpe justo destrabó el perno atascado y la perilla giró .Entre lágrimas de dolor por la herida sangrante y por la emoción me dediqué a cocinar las pizzas mas valiosas de mi vida. Después de este episodio se rompió el lavarropas, algunas canillas agotaron sus cueritos, se tapó la cañería del baño,; en vez de cinco trabajos tengo tres, muchas veces no llego a fin de mes, no le quito el trabajo a los gasistas ni a los pintores pero puedo...sola y a veces con la ayuda de los que saben                          

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Matando al azar

Por José Manuel González - 8 de Abril, 2008, 17:52, Categoría: 5.PALABRISTAS

No quiero a ser inquilino en su diván,
Ni me va eso de llorarle al camarero,
Prefiero romper a pedradas sus cristales,
Me siento mejor escupiéndole al cielo.

Malditos sean los yernos perfectos,
Que se mueran de asco los hijos de papa,
Prefiero seguir viendo en mis espejos
Al aprendiz , al vividor, al ave "capaz" .

Que suerte que valga más pájaro en mano
Con lo que a mí me gusta volar.
Lo mío es sembrar las tormentas

Que mañana tendré que esquivar
Lo tuyo, estar en ninguna parte,
A base de yoga, matando al azar

nué     MI BLOG:   http://jmgg.zoomblog.com/

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EL PAYASO

Por Juan Pablo Angelone - 7 de Abril, 2008, 19:09, Categoría: 5.PALABRISTAS

     Los sábados a la mañana Marta se lleva el auto para ir al negocio, aprovechando que yo no trabajo. Entonces la agarro a la Yael, nos subimos al 102 y nos vamos a Arroyito, a visitar a mi vieja. La nena se aburre un poco en el caserón, pero es bueno que esté con la abuela, aunque sea una vez por semana. Creo que la Yael se divierte más con el viaje en colectivo. A mí, que ya estoy demasiado acostumbrado al auto, me embola un poco.
     A mi vieja le gustaba llevarnos al circo cuando éramos chicos, pero siempre decía que los payasos la entristecían. Mis hermanos y yo, era lógico, no la entendíamos. Pero ella decía que los payasos son tipos que sufren mucho. Siempre me acuerdo de eso cuando veo a alguno; o cuando escucho la canción esa que canta Baglietto... “Jeremías”... Creo que se llama así.
     El tipo subió en Santa Fe y Pueyrredón. Yael y yo veníamos sentados en los asientos de la última fila. Ella iba sentada del lado de la ventanilla, pero se le fueron los ojitos apenas lo descubrió.
-¡Mirá, pá!... ¡Un payaso!
     Era bastante morochito. Tenía la nariz y los mofletes pintados de rojo. Lo primero que me llamó la atención fue que no tenía peluca... Los payasos no pueden tener el pelo negro... Rojo, amarillo patito o anaranjado puede ser... Pero negro, no.
     El tipo habló no sé qué cosa con el chofer. Después se dirigió a nosotros.
-Señores pasajeros.  Tengan todos ustedes muy buenos días -dijo, con una voz chillona, pero que no parecía demasiado fingida.
-¡Buenos días! -le contestó Yael, ante la indiferencia generalizada. Después me miró, como reprochándome por no haber hecho lo mismo que ella.
     El pobre tipo volvió a hablar.
-¿Qué pasa, señoras y señores? ¿Solamente una hermosa niña me saludó? -dijo, mientras señalaba a Yael, que lo miraba extasiada- ¡No me van a decir que le tienen miedo a un payasito!
      A un payasito no; pero por debajo del maquillaje se veía que el tipo era bien negro villa, de esos que más vale no encontrarse cuando uno va caminando solo, de noche.
-Bueno, hagamos una cosa, señoras y señores. Yo los vuelvo a saludar, y al que no me contesta me arrimo y le doy un beso, ¡y lo lleeeeeno de pintura!
     La Yael se rió, dando un grito. La poca gente que viajaba en el colectivo se dignó mirarlo, por lo menos.
-Señores pasajeros. ¡Tengan todos ustedes muuuy buenos días!
     Algunos más nos animamos a contestar, un poco a desgano.
-Mmmm... ¡Qué saludito flojo! -se burló el tipo- Me parece que van a tener que tomar más sopa.
     Yael, quien por supuesto lo había vuelto a saludar, se enganchó con la ocurrencia del tipo.
-¡A mí no me gusta la sopa!
     Le dije que se callara. Que lo dejara hablar al señor. Por supuesto, lo que más me preocupaba era que el negro se tomara demasiada confianza con ella.
-A esta señorita no le gusta la sopa... Y la verdad que a mí tampoco -dijo el payaso. Después la miró a Yael y le guiñó el ojo.
     Algunas personas comenzaron a prestarle un poco más de atención. El tipo pareció percibirlo en el acto.
-¡Así me gusta! Que no le tengan miedo a un payaso -sonaba casi como una amenaza- Si no tengo sida ni nada...
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Neon - Liliana Heer

Por Rosario Escribe - 3 de Abril, 2008, 13:47, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Librería Ross y Paradiso ediciones invitan a la presentación del libro: Neon, de la escritora y psicoanalista Liliana Heer.
Jueves 3 de Abril, 19 horas en Ross Centro Cultural (Altos de Librería Ross - Córdoba 1347). Entrada libre y gratuita. Presentación a cargo de la escritora Angélica Gorodischer y de Alejandro Pidello.

Neon, expresionismo de nuevo siglo, invita a desvelar los fundamentos del poder. El mal es propuesto desde diversos ángulos mediante argumentos sobre la herencia, la represión, los prejuicios discriminatorios y algunos dichos humorísticos que bordean el filo locura-razón, justicia-injusticia, hombre-animal. En la trama destaca una escena erótica, leit motiv de la historia.

LILIANA HEER nació en Esperanza, provincia de Santa Fe. Es escritora y psicoanalista. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Publico Dejarse llevar, relatos; Giacomo. El texto secreto de Joyce, ficción critica escrita junto a J.C. Martini Real. Es autora de Bloyd (premio Boris Vian 1984), La tercera mitad, Frescos de amor, Ángeles de vidrio, Repetir la cacería, Pretexto Mozart, Cartas en la realidad y la ficción, Verano Rojo, poesía en prosa y de Ex crituras profanas, perteneciente a la colección Semillas de Eva que publico la Editorial Fundación Ross en 2007. Escribió guiones para cortometrajes. Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, italiano, francés y serbio. Entre 2001 y 2003 fue secretaria general de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).


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