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Noviembre del 2007

Julio

Por seldonito - 29 de Noviembre, 2007, 17:55, Categoría: VIDEOS

La Realidad / Lo Fantástico


Rayuela (Cap. 7)


Primeros Pasos

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Álvaro

Por Mónica Colomer - 29 de Noviembre, 2007, 12:30, Categoría: Narrativa - Casa de la Poesía

Se levantó al amanecer. Era un buen día. Bien abrigado se dirigió a la plaza. Buscó un banco donde diera el sol y, ya acomodado, abrió el libro. Álvaro leía de tal forma que si se lo observaba sus gestos daban a conocer la historia que estaba leyendo: su rostro denotaba preocupación , tristeza, enojo o alegría mientras se acomodaba  en el banco de todas las formas posibles. Nada a su alrededor parecía existir. En realidad, Álvaro no era solamente un lector: era un actor. 

                                                                         Mónica Colomer

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El lector - PARTE 4

Por Celia Fontán - 28 de Noviembre, 2007, 16:55, Categoría: Narrativa - Casa de la Poesía

La increíble inmensidad de lo escrito
Acabo de leer un cuento. Cierro el libro y visualizo las primeras líneas, donde Felisberto Hernández cuenta la historia de "un literato que no tenía asunto", que no tuvo asunto desde el 24 de agosto por la tarde hasta el 11 de octubre. Dadas las circunstan¬cias, no puedo hacer otra cosa que relacionarlo con mi urgente necesidad de escribir un texto; tampoco yo tengo asunto o, mejor dicho, asunto tengo pero no encuentro cómo llenarlo. ¿Tal vez con un drama de guerra, con la historia de un amor traicionado o el relato de una venganza? El literato de Felisberto decide por fin "si quiero asunto tengo que meterme en la vida" y sale a la calle para hallar alguno. Yo vengo intentando sin éxito imitarlo, o sea, meterme en la vida, pero mi mente permanece ociosa e insiste en que los temas universales: el amor, la vida y la muerte, han sido ya magistralmente abordados, desde las conmovedoras pequeñas memorias de la infancia de Saramago al cautivo de Borges, desde el desaforado dictador inmortal de Roa Bastos hasta el espanto y el misterio de los cuentos de Poe. Hoy ya no podré escribir ninguna historia, pero en cambio siento la compulsión de leer y me invade la certeza insalvable de que la vida no me alcanzará para abarcar la increíble inmensidad de tantas historias guardadas en los libros.
Por lo tanto, porque sigo sin resolver lo de mi asunto y ante la imposibilidad de escribir mi texto, me voy a casa para terminar de leer un libro fascinante que comencé anoche. Disculpen y gracias.
Nelly Galasso 

Tomates y hongos
Comenzaba a rehogar una cebolla en aceite de oliva cuando sonó el teléfono. Como estaba solo en casa, no tuve  más remedio que atender.
- Hola ¿usted es Pancho Carranza? – dijo una voz rara.
- Sí, ¿quién habla?
- Eso no importa, lo que importa es que si querés ver a tu hijo con vida sigas atenti  las indicaciones que te voy a dar.
Puta, se me va a quemar el aceite, pensé.
- ¿No podría llamar en un ratito, por favor?
- ¿Me estás jodiendo? Te lo mato al pibe, no te hagas el boludo.
- Es que en este preciso momento no lo puedo atender.
Corté el teléfono. Estos tipos suelen ponerse pesados y descolgué para que no me molestara por un rato y corrí a la cocina. Por suerte no se había quemado nada. Agregué una hoja de laurel, un poco de pimentón dulce y una pizca de ají molido. Luego agregué dos latas de tomate cubeteado y recordé que había quedado en llamar por teléfono a mi amigo Charlie, el  invitado al almuerzo que estaba preparando, para confirmar la hora del encuentro..
- ¿Venís?- le dije cuando atendió.
- Menos mal que me hablaste, la verdad es que me había olvidado. En un rato estoy en tu casa – y me preguntó - ¿Qué vas a cocinar?
- Tallarines con una salsa de tomates y hongos.
- Llevo un vinito Malbec y helado de menta – concluyó.
Colgué olvidándome del molesto secuestrador. De inmediato sonó el teléfono.
- ¿Te volviste loco? Tengo tu hijo, escuchalo así ves que no es verso – gritó no bien atendí.
- Bueno, dale, pero rápido – contesté impaciente,  temiendo que los tomates se secaran.
- ¡Papá, me tienen estos tipos, hacé algo, por favor! – dijo la voz inconfundible de Nicolás
- Mi querido, lo que pasa es que estoy cocinando y viene Charlie a almorzar –le  expliqué.
- Pero viejo, estos están reembroncados, dicen que vos los estás jodiendo y que me van a cortar un dedo por cada hora que pase – dijo  llorando.
- Ponémelos al teléfono – dije imperiosamente.
- Hola, tarado, escuchá, queremos ciento cincuenta mil pesos. Juntálos y te llamamos en un rato para darte más instrucciones – y el delincuente cortó.
Volví a la olla, los tomates estaban bien. Les eché sal y pimienta. También azúcar y un caldito  de gallina. Pensaba en cómo determinaba las cantidades  de sal, azúcar, especias  y cualquier otro agregado y  llegué  a la conclusión de que nunca usaba medidas. Sin embargo, las comidas preparadas por mi salían muy ricas. No es que lo dijera yo, todos mis amigos y parientes alababan el sabor exquisito de  mis platos. Nunca había reflexionado sobre cuál era el método que empleaba, pero era indudable que  algún sistema utilizaba. Enseguida concluí  que, en efecto, ponía en práctica uno: podía casi percibir con la imaginación, con mucha  precisión, como iba cambiando el gusto de las preparaciones  en curso a medida que le echaba los diversas ingredientes, calculando la cantidad de porciones y multiplicando por ellas cada porción individual, en esa degustación en la fantasía. Es decir, si cocino para seis, le pongo la sal que me gustaría para mi parte y la multiplico por seis. Esto lo hago automáticamente, casi sin pensar. Y que yo sepa nunca o muy rara vez me he equivocado.
En esas cavilaciones estaba cuando sonó otra vez el teléfono.
- En una hora poné en el container que está en Pellegrini y 1° de Mayo la guita en una bolsa de supermercado en la que tenés que dibujar una cruz con un marcador negro en los dos lados de la bolsa. Ni se te ocurra avisar a la policía – y agregó riéndose – uno de los canas nos pasa el aviso que avisaste. Si no está la mosca te mandamos un dedo de tu hijito.
- Imposible, mandame el dedo nomás. Hoy es domingo y los bancos están cerrados. En el cajero no tengo disponible semejante cantidad. Y además, ya te dije, estoy cocinando y no me puedo ocupar porque se me quema la comida – y corté.
La salsa ya estaba en ebullición de modo que le bajé el fuego. Previsor, como debe ser todo aquel que aspire a cocinar bien, tenía desde hace no menos de dos horas una buena cantidad de hongos secos remojados en vino tinto. Alrededor de esto siempre hay discusiones: Están quienes aseguran que a los hongos secos (en general son de pino aunque también los hay de coco) hay que ponerlos en agua tibia y no en vino, porque éste les altera el gusto. También están los que se deciden por el vino blanco. Yo siempre opto por el tinto en las salsas rojas, como lo hacía mi padre, y por el blanco si voy a hacer una salsa con crema de leche. Y siempre me dio buen resultado. Por otra parte, no sé cual sería la diferencia, en el caso de remojarlos con agua, ya que de todos modos le agregaría vino tinto a una salsa de tomates como era la que estaba cocinando.
En la olla grande el agua con sal ya había roto el hervor, de modo que metí los tallarines.
Llamaron desde la puerta de calle y entraron mi mujer y Charlie. Mi mujer traía pan fresco.
Agregué un poco, tan solo un poco de orégano en la salsa. Y ordené:
- Pongan la mesa nomás, pero no pongan plato para Nico porque no va a venir a almorzar.
Nicanor de Elía

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El lector - PARTE 3

Por Celia Fontán - 28 de Noviembre, 2007, 16:49, Categoría: Poesía - Casa de la Poesía

Mínima crónica de la palabra
 
   I
en el final del crepúsculo
el lucero se estremece
      se siente nombrado
 
  II
habría algún fuego
quienes cuidarían a los hijos
alguno afilaría las piedras
   de aquellos días
   algo
   nos contaron
   las pinturas
 
  III
de esclavos efímeros
de imperios traicionados
y de suicidios
y el nilo que repta
entre dioses misterios
y más mentiras
   nos deja saber
   el papiro
 
  IV
el poder ordena
guerras
entre tanto
la flor va secándose
entre páginas
las comadronas se mojan
de llanto original
   lo viene cantando
   la juglaría 
 
   V
desde maguncia
el plomo
marca la letra
y se fundan
incunables
   que ya no
   conoceré
 
   VI
la biblia o el corán
chamanes y filósofos
alquimistas
sputniks y las voyagers
los software
   y más
no resuelven
aun
la incertidumbre
 
   VII
por estos días
solo me hurgue
una
      la que nombre
   tu figura

                                                         Claudio Bruno
 

Ella lee bajo la sombra de un nogal...

Ella lee bajo la sombra de un nogal
compadece a Lucas por el hijo perdido
su rostro es agua que mancha el llanto escrito de Lucas.

El grito atrapado entre las ramas del nogal.
El deseo de llorar por su hijo esparcido en las aguas de Lucas.

Tiembla su vientre en cada letra,
van cayendo los enojos,
                     los años,
                     los insomnios

                     como nueces
                     como hojas

Ella bajo la sombra de un nogal
lee el dolor de Lucas,
lee su dolor
y al fin llora por su hijo perdido.

                                                   Bárbara Méndez

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El lector - PARTE 2

Por Celia Fontán - 28 de Noviembre, 2007, 16:44, Categoría: Narrativa - Casa de la Poesía

Aquellos otros
Aquel día, creo recordar que fue a comienzos de un invierno allá por la década del 60, caminé hasta el parque para entregarme a los placeres de la lectura. El frío había aquietado las aguas del lago y les proporcionaba un color verdoso. Los árboles se adelgazaban en su desnudez y la falta de sol imponía a todo un tinte grisáceo. No obstante, decidí quedarme y me acomodé en un banco dispuesto a disfrutar de la lectura, pero la conversación de dos hombres sentados en un banco lindero me distrajo de mi propósito. Los observé con cierta curiosidad debido al extraño parecido que había entre ellos. Pensé  en la posibilidad de que fueran hermanos. Sin embargo, en un análisis más detallado concluí que la diferencia de edad era demasiado notoria. Como la conversación entre ambos parecía tener un carácter íntimo, deduje que podían ser padre e hijo. Satisfecho con esta conclusión, seguí observándolos, oculto tras el libro que intentaba leer. No puedo precisar el tiempo que estuve así, unido a ellos por una sensación de extraña proximidad. Luego los vi intercambiar unas monedas, algún billete y despedirse. El de más edad arrojó algo al lago y se fue.
Al día siguiente volví, no sólo para concluir el cuento que había comenzado, sino con la esperanza de reencontrarme con aquellos dos hombres. En vano los esperé. No regresaron. Me sentí decepcionado, aunque pensé que no debía darle importancia al episodio. Seguramente la simbiosis entre lectura y ensoñación me habían producido imágenes propias de un cierto realismo onírico.
La mañana estaba apacible e invitaba a la caminata. Distendido, comencé a deambular por los alrededores del lago. Observé que cerca de la orilla flotaba un objeto brillante. Era una moneda extraña, similar a un escudo de plata. Rememoré que uno de aquellos hombres, el día anterior, había arrojado algo al lago. Recuerdo aún que me temblaban las manos cuando puse las monedas entre las páginas del cuento que acababa de leer, "El otro" , de Jorge Luis Borges y que apreté fuerte el libro y regresé presuroso a casa.
 Susana Boni

El lector
Le habían dado como máximo dos meses de vida. Se propuso hacer a partir de ese instante, lo que lo hiciera más feliz. Abandonó sus negocios, se despidió de su familia, se encerró en la biblioteca y comenzó a leer, uno por uno, los libros que nunca había tenido tiempo de leer. Pasaron días, meses, años y el hombre seguía leyendo.
Virginia Libbi

Descubrimiento
Aquel día estabas leyendo. Leías con esa familiaridad que me tenía tan cerca tuyo. Leías con esa ausencia que, al mismo tiempo, me dejaba tan lejos de vos. Te había visto muchas veces entregada a ese ritual, tantas que ya no recordaba cuántas eran. Pero aquel día me quedé mirándote de un modo nuevo. Te conocía desde hacía mucho tiempo, pero en ese momento llegué a una conclusión inesperada. Y me sentí como quien desentierra un antiguo tratado, lo profana sin importarle si debe guardarse o no el secreto, y proclama a viva voz su contenido al mundo. Todos debían saber que te amaba.
Alejandro Olivieri
 

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Domingo, tardenoche y esas cosas (Escenas de a dos)

Por Carlos Bagnato - 27 de Noviembre, 2007, 14:59, Categoría: MARCE NOMALUMBRE - Taller

La siesta absurda del domingo, el cambiarse la ropa para nada
¿Qué otra ceremonia nos queda?
¿Qué otra ceremonia nos estará prohibida cuando ya nada importe?
¿Nos espera la noche cualquiera donde amanezca la tormenta del fin del mundo?

(Doble clic derecho del sistema inoperante de la vigilia.
Una vigilia cualquiera y anónima.
La noche del fin del mundo.
Una pantalla noche cielo azul error fatal.
Presione F8)

A esa hora no había otra cosa que una llovizna marrón y sólida, adherida a los costados y a los vidrios de los colectivos y los autos.

Adentro la noche era cuadrada, amarilla.
Afuera imprecisa, blanda.
Inabarcable.
Y por lo tanto perfecta.

Eran, sin embargo, la misma noche.

Las manos en la espalda eran tres líneas delgadas, curvas, concéntricas, girando como las aspas de un molino, subiendo y bajando.

Carlos Bagnato

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EL lector - PARTE 1

Por Celia Fontán - 27 de Noviembre, 2007, 14:58, Categoría: Narrativa - Casa de la Poesía

TALLER LITARARIO PARA ADULTOS – CASA DE LA POESÍA
El Lector
Selección de textos del Taller Literario para Adultos de La Casa de la Poesía
Los textos seleccionados han sido escritos por talleristas que asisten al Taller Literario de Adultos de La Casa de la Poesía y fueron leídos en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia durante el mes de junio. Todos giran alrededor de la problemática del lector que fue abordada a través de algunas ideas de Ricardo Piglia, desde el convencimiento de que la pregunta ¿qué es el lector? es, en definitiva, – como señala este autor- la pregunta de la literatura y que los textos convierten a sus propios lectores en personajes y, más de una vez, en verdaderos héroes trágicos. También nos ha guiado, como siempre, Macedonio Fernández quien aspiraba a que su "Museo de la Novela de la Eterna" fuera "la obra en la que el lector sea por fin leído".

A modo de introducción
Esta es la escena. El drama. En algún lugar, bajo la luz del sol o de la lámpara o bajo el temblor de la vela, alguien lee: libro, papiro, pantalla. La lectura, como acto, nombra a la madre de todos los intentos. Anterior a la escritura misma, o simultánea, sangre de su propia sangre, línea de su propia grafía.
El cazador, sigue el rastro de su presa, acecha en el resplandor aquello que lo desvela, descifra o cree descifrar. Ya está cerca, se apresta a dar el gran salto a otros universos. Sólo hace falta un poco de silencio, un poco de luz.
Celia Fontán ( coordinadora del Taller Literario para Adultos de la Casa de la Poesía)

Los textos pertenecen a Carlos Usinger, Norma Iribas, Jorgelina Talesca

Choque
El primer día noté algo extraño aunque  el cansancio me impidió que comprendiera cabalmente lo que estaba ocurriendo. Después de todo, habían cambiado tantas cosas que estos pequeños detalles debieron pasarme inadvertidos. Además me absorbieron los amigos: Oscar, Mario y algunos otros que apenas recordaba. Fue un día de afectos, mates y recuerdos que circulaban, desordenados y sediciosos, entibiando nuestros espíritus.
El segundo día exploré mi nuevo hábitat, aprendí sus reglas e intenté concebir un plan que me permitiera sobrevivir en ese ambiente desconocido y hostil.
El tercer día me subieron a un auto y me llevaron al centro. Allí la realidad me castigó como un baldazo de agua fría. Me vi, de repente, sumergido en un mundo de textos incomprensibles: letras y más letras que bailoteaban irreverentes frente a mis pupilas sin que pudiera interpretarlas. No es que no reconociera los signos, esa capacidad la conservaba, pero no lograba asociarlos con los significados que se escondían detrás de ellos. Yo, que me había jactado de mis habilidades intelectuales, me hallaba ahora reducido a un estado de total analfabetismo, como un niño, como un paria. Desconcertado por este descubrimiento, consulté a mis amigos. Se cruzaron una mirada cómplice y me contestaron con evasivas. Comprendí que  trataban de amortiguarme el golpe. Mario, que era el mayor, me abrazó con afecto. Los demás callaron. Al calor de ese abrazo fraterno, ninguna desgracia podría abatirme. Con la precisión de un cirujano, sus palabras cortaron de un tajo la ingenuidad que me quedaba:
- Mirá viejo, si querés vivir en Suecia, no vas a tener más remedio que aprender este maldito idioma.
Carlos Usinger
 
El libro y el gato
Acostada en el apolillado canapé, frente a la chimenea, cubierta por una desteñida frazada y fija la mirada en las llamas, está ella. Sobre la alfombra, ha dejado caer un libro de tapas amarronadas y  a sus pies, dormita un viejo gato.
A pesar de la enorme biblioteca que domina el lugar, hace mucho tiempo que sólo lee y relee el libro de tapas amarronadas.
Después de una larga meditación vuelve a empezar; mientras Ra, el gato, se despereza. Lugo se le acerca y se acarician, para después regresar a su molicie. La historia leída y releída la penetra toda: sueña a Gregord Samssa, mientras Ra la observa. Si la siente inquieta comienza a humedecer su vieja y reseca piel con amorosa paciencia. La lengua se desliza por todo su cuerpo y ella siente un placer indefinible. Poco a poco comienza a ovillarse mientras que, por la pared desteñida, Gregord Samssa  arrastra con sus patas ridículas su vientre parduzco.
La escena se repite día tras día y a Ra le cuesta cada vez más llegar hasta la piel reseca. Ella ya no usa la frazada raída, ya no siente frío, ahora dormita junto a su compañero mientras Gregord Samssa camina trabajosamente por la pared.
El otoño, acumula hojas secas en el viejo parque y ella, que está  despierta desde hace un rato, le habla a su Ra y lo mira con ojos fosforescentes, al tiempo que se deleita  con el monstruoso insecto.
Norma Iribas
 
Emma
Con tu sufrimiento olvidé mis penas. Alejé mis pensamientos porque sólo había lugar para los tuyos y lloré tus lágrimas con profunda desolación. Cuánta angustia, mientras recorríamos juntas la monotonía de la vida cotidiana, la desilusión de tantos amores inmorales que se perdían con la pasión. Fuimos inseparables. Diría: una misma persona. Pero poco a poco te fuiste  desvaneciendo. Vos volviste a tu desesperación, a tu muerte y yo cerré el libro. Había olvidado, por unos días, mi propio dolor.
Jorgelina Telesca 

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Invisibilidad

Por Alejandro Olivieri - 27 de Noviembre, 2007, 8:53, Categoría: Narrativa - Casa de la Poesía

Esto es algo increíble que me ha pasado toda la vida. Cuando caigo en estados de tensión o de ansiedad, me desvanezco. Pero literalmente, es decir, no me desmayo, sino que directamente desaparezco. Si en la escuela una profesora me señalaba para que contestara en voz alta una pregunta, yo de inmediato me disipaba en el aire, y donde una mano se había elevado pidiendo la palabra, ya no quedaba nada. A los maestros les tomaba un tiempo acostumbrarse a mis desapariciones: sólo en el segundo semestre dejaban de sobresaltarse. Todavía hoy, cuando debo hablar en público por exigencias laborales, me toma unos minutos reaparecer ante la audiencia. Mientras tanto, todos quedan atónitos frente a esa voz que proviene de un sitio vacío. Después de numerosos estudios, los médicos llegaron, por fortuna, a un diagnóstico certero: invisibilidad temporaria crónica. Pero no tiene cura. Por eso esta noche, aunque nuestro encuentro no sea el primero, la historia ha de repetirse. Llegará a tu casa un automóvil vacío, se abrirá una puerta, y no bajará nadie. Unos segundos después sentirás en tu mano una caricia familiar, aunque sin causas visibles. No te inquietes. Seguramente seré yo, tan puntual y ansioso como siempre.

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derechos imprescriptibles del lector...

Por seldonito - 26 de Noviembre, 2007, 10:32, Categoría: 5.PALABRISTAS

1. El derecho a no leer.
2. El derecho a saltarnos las páginas.
3. El derecho a no terminar un libro.
4. El derecho a releer.
5. El derecho a leer cualquier cosa.
6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual).
7. El derecho a leer en cualquier sitio.
8. El derecho a hojear.
9. El derecho a leer en voz alta.
10. El derecho a callarnos.


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La poesía y los poetas rosarinos

Por Rosario Escribe - 24 de Noviembre, 2007, 18:25, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Cordial invitación al cierre de los cursos sobre LA POESÍA Y LOS POETAS ROSARINOS
Con lectura de poemas de y por los autores cuya poesía fue motivo de  merecida consideración en los cursos-seminarios dictados por Concepción Bertone en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia.

Rubén Sevlever, Hugo Diz, Rafael Ielpi, Jorge Isaías, Armando Raúl Santillán, Carlos Piccioni, Alberto C. Vila Ortíz, Francisco Gandolfo, Rubén Plaza, Florencia Lo Celso, Raúl García Brarda, Héctor Píccoli, Guillermo Ibañez, Eduardo D’Anna, Humberto Lobbosco,  Clara Rebotaro, Celia Fontán, Susana Valenti, Lidia Benas, Malena Cirasa,  Sebastián Riestra, Any Lagos, Mirta Rosemberg,  Ängel Oliva, Graciela Ballesteros, Irene Ocampo, Gabriela  De Cicco, Martín Prieto, Reynaldo Uribe, Osvaldo Aguirre,  Claudia Caisso, Ana María Russo, Adriana Borga, Sonia Contardi, Enrique Gallego, Oscar Gavotti, Gina Valenti, Mariano Acosta, Alicia Salinas, Marcela Armengod, Ada Torres, Antonia Taleti, Alejandro Pidello, Héctor Berenguer, Pedro Bollea, Sonia Scarabelli, Andrea Ocampo, Marcelo Valenti, Rubén Vedovaldi,  Alejandra Méndez,  Ana Victoria Lovell, Nora Hall, Ángel Oliva, María Paula Alzugaray, Mariana Brebbia, Beatriz Vignoli, Pedro Bollea, Fabricio Simeoni, Mercedes Gomez de la Cruz, Orlando Valdez, Federico Tinivella, Lisandro González, Ana María Cué, Ketty Alejandrina Liz, Enrique Gallego, Pablo Crash Solomonoff, Germán Roffler, Federico Tinivella, Ricardo Guiamet, Fernando Marquínez.

Como cierre al ciclo algunos de los poetas citados, leerán  su poesía al público, cuya presencia agradecemos desde ya como apoyo y reconocimiento a la obra de los poetas de nuestra ciudad, que hacen de ella  UNA CIUDAD DE POESÍA

Lunes 26 de noviembre, a las 19,30 hs.
Centro Cultural Bernardino Rivadavia
San Martín 1080, Rosario.

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EN VOZ ALTA - Revista

Por Rosario Escribe - 23 de Noviembre, 2007, 12:44, Categoría: General

¿QUERÉS PARTICIPAR EN UNA REVISTA?
EN VOZ ALTA
CUENTO Y POESÍA  DE BOCA EN BOCA

P R I M E R A  R E U N I Ó N
La convocatoria es para el día SÁBADO 1 DE DICIEMBRE en Bar EL ANCLA (Maipú Esq. San Juan) a las 19:30hs.
Podés traer tus cuentos  y poemas si querés.

COMUNICATE
TEL. (0341) 156-201100
envozaltarevista@hotmail.com

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Alexandria - Marcelo Britos

Por Rosario Escribe - 21 de Noviembre, 2007, 13:11, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

La editorial de la Universidad Nacional del Litoral,

y la editorial Ciudad Gótica, tienen el agrado de invitar a ud/s

 a la presentación del libro Alexandria, del autor rosarino

Marcelo Britos, que se realizará el miércoles

21 de Noviembre, a las 19:30 hs.

Salón de actos de la Facultad de Humanidades y Artes

Entre Ríos 758

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Lectura - Casa de la Poesía

Por Rosario Escribe - 20 de Noviembre, 2007, 18:22, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Lectura de los Talleres Literarios de 

 La Casa de la Poesía

La lectura de cierre de año de los Talleres Literarios

 de La Casa de La Poesía se realizará  

el martes 27 de noviembre a las 20

en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia

(San Martín 1080 )

Los talleres son coordinados por la prof. Celia Fontán

(adultos) y por la prof. Vicky Lovell (jóvenes)

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Entre la nada y el asombro

Por Héctor Berenguer - 20 de Noviembre, 2007, 18:19, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Héctor Berenguer presenta en Rosario su libro
"Entre la nada y el asombro"
Teatro El Cìrculo
Martes 11 de diciembre a las 20:30 hs.
Luego despedimos el año en Giusseppe Verdi
(confirmà tu presencia por e mail)
"un libro es una celebración"

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Sincericidio

Por JäV - 18 de Noviembre, 2007, 23:11, Categoría: 5.PALABRISTAS

Acá estoy de nuevo... mirando el rincón menos mirado, sintiendo la misma ceja derecha levantándose, los mismos ojos entrecerrados con fuerza.
Remate de pose, quijada floja, mano mímica en el aire.

    Primer acto.(telón). Amago hablar, aclaro la voz afinando la vista al punto alejado, propio de la mueca reflexiva. Mi mano derecha, entretanto, me rasca la barba del memtón...

Siento que es momento de empezar y pronostico que no sabré que decir apenas abra la boca, asi que apago el filtro por un rato.
Ahora todo lo que pienso, queda frase... y yo, entre mis propias palabras, expuesto.

Descruzo las piernas, me afirmo en ese banquito, que me condena culpable de cada próximo silencio...

    Segundo acto. Digo “bueno” y a continuación, exprimo algunas vivencias, escurro ideas del fondo de un tacho profundo y seco mis angustias, al sol de sus axiomas.

(pausa)

Ella escucha y traza croquis en un cuaderno rayado o en una hoja blanca lisa. Construye algo así como un diario de viaje o una bitácora de capitán. En las cronicas, relata despojos de reflexiones e interpreta entre restos, algunas fotos de mi mente.

Luego yo mismo retuerzo esas angustias un poco mas y las vuelvo a guardar, pero esta vez mas curtidas y mansas.
Algún detalle siempre merece atención especial. Se la otorgaremos mas adelante, mientras tanto, el patético sainete prosigue.

    Tercero, acto final. A titulo de diagnóstico, acusa obsecuentemente en el blanco de algún cimiento que hace aguas, y su bombardeo persiste, hasta el momento exacto, justo antes de que yo deje de hacer pie.

(pausa)

Ahora es ella la que aclara la voz, su pose es tranquila... habla como disimulando entusiasmo, mira como avistando esperanzas, recordándome que también existe una balsa, capaz de ayudarme, a no volver a naufragar en el rito psicótico de confundirte conmigo. (telón)

Fin!

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Red Mundial de Escritores en Español

Por ROSARIO ESCRIBE - 18 de Noviembre, 2007, 16:50, Categoría: General

Quiero informarte de un proyecto importante y para el que te pido tu colaboración, tanto informativa como participativa: RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL: REMES.
Lo puedes ver en  www.redescritoresespa.com y conocer su filosofía, y sus objetivos de lucha contra el anonimato y el plagio.
Si deseas aparecer en el Directorio de Escritores en Español (como lo han hecho ya más de 1.220 autores) mándanos tu ficha actualizada, y por favor siguiendo LAS INSTRUCCIONES DE LA FICHA ADJUNTA.
Es gratuito.
Espero, en cualquier caso, que puedas difundir la idea.

Gracias por el tiempo de leerme. Saludos.

Luis E. Prieto. Co- responsable general REMES
Director de Palabras Diversas
 
RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL: REMES
Ficha-Formulario para participar y enviar a directorio@redescritoresespa.com o a palabrasdiversas@palabrasdiversas.com
Favor de seguir los epígrafes:

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Rosario Íntimo de María Ester Mirad

Por Rosario Escribe - 14 de Noviembre, 2007, 16:52, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

El viernes 23 de noviembre a las 20 en la Sala C del
Centro Cultural Bernardino Rivadavia
se presentará el libro Rosario Íntimo de María Ester Mirad.
Hablarán el director de la Editorial Ciudad Gótica, Sergio Gioacchini
y se referirá a la obra  la profesora  María Magdalena Aliau.
Leerá  poemas la escritora Diana Pessoa .

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ATRAPAR LA LUZ

Por Rosario Escribe - 14 de Noviembre, 2007, 13:19, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

ICARO
Presentación del libro de poemas
ATRAPAR LA LUZ
de María del Rosario Fernández

El Instituto de Artes Contemporáneas de Rosario ICARO incorpora a sus actividades culturales una nueva faceta. Con la publicación del libro de poemas Atrapar la Luz de María del Rosario Fernández inaugura un proyecto editorial que pretende promover la literatura local en sus múltiples manifestaciones. Este emprendimiento consiste en la edición de libros de pequeño formato con un alto valor estético distribuidos en tres colecciones básicas: poesía, narrativa y ensayo.
El miércoles 21 de noviembre a las 20 hs. se presentará el poemario de María de Rosario Fernández  en  ICARO (1 de mayo 1117 – casa 2) con entrada libre y gratuita.
El libo, que presenta en su tapa la imagen de una obra de León Ferrari, se estructura en cuatro partes: Maniquíes (en torno de León Ferrari); Donde  no hay voz; Retratos de Familia y “Deseo” (en torno de Elfreide Jelinek)

El pan.
La miga del pan
derrapa
por ombligos sinuosos
esperando,
tal vez,
atrapar la luz.

“Atrapar la Luz inaugura la publicación de la producción poética de la autora y también un proyecto editorial que hace tiempo viene gestándose en la imaginación de Rodolfo Hachén, Director del Instituto de Artes Contemporáneo de Rosario, y de algunos amigos.
Los poemas reunidos en este volumen constituyen un libro, en el sentido en que probablemente responden a un plan, como siempre limitado por la creación. De algún modo replican las voces mínimas de quienes sufren de manera contenida; en él las mujeres lucen, desde otro tiempo, marcas provocadas por la contravención y las violencias que se admiten a medias, como si fueran confesiones.
Una tonalidad lila esclarece parte de las imágenes que configuran la lírica intimista del conjunto y las orugas, como las arañas, proponen la incomprensión: todos somos la negación de nosotros mismos y un poco, también, la negación de los otros. Las tareas que nos definen son insustanciales o juegos para validar el transcurrir del tiempo. En el mismo sentido, los paisajes urbanos, la presencia del edificio o el asfalto, permiten confrontar la ilusión de lo duradero —a lo que por tradición atribuimos una importancia especial—, con la fragilidad de la existencia humana, la decrepitud de los sentimientos. No hay alegría en esta comparación, tampoco una celebración del destino.   
Se trata, este libro, de un conjunto de versos unidos por la preocupación de otorgar volumen a temas que podrían contraponerse pero que conviven sin conflicto: el amor santo, como el profano, se apodera de las mujeres y las confina a la cristalización de una escultura quieta pero repleta de turbulencia o crispación. Antes, como ahora, la figura femenina adquiere sus contornos más precisos en las miradas que la evocan y el equívoco; en ellas se dibuja un exterior templado en las convenciones sociales y una rebelión tan atávica como inconsecuente. La inacción se apropia de las voces y les otorga un carácter despojado de épica y virtud; son voces que hablan desde el silencio y sobre todo, hacia el silencio. ¿Están orientados a la militancia en favor de las mujeres? No lo creo. Estos poemas nos hablan del límite del deseo, la justicia del sufrimiento, la estética  que nos impone “la brillantina de ocasión”; nos hablan de hombres y mujeres por igual.”
María Cecilia Muruaga

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Café Tortoni

Por Rosi Mendicino - 13 de Noviembre, 2007, 22:54, Categoría: 8.TALLER EL LIBRO DE ARENA

La embarcación se despega del puerto de Buenos Aires
con rumbo a... Podría  decir simplemente al mar , a otros países, al mundo, al espacio abierto o al Universo. En su destino están los  todos sitios disponibles; y yo aquí, dentro de este hotel , contemplando inmóvil a través de la cuadrada limitación, freno puesto a la libertad de mirar.
De pronto, camino por el corredor hacia los ascensores, desciendo, busco la calle, abro los ojos todo lo que puedo y el cielo  cristalino de la tarde porteña me devuelve lo que por un instante me quitaron las ventanas.
Cuando cruzo la calle para ver mejor la 9 de julio, un joven me sorprende y me saca  por un instante de la contemplación. El camina como en  tinieblas, semidesnudo, farfullando incoherencias, ausente, tratando de elevarse por encima de aquello que lo asusta. Me hace pensar en  tantas cosas verlo así, quisiera abrazarlo pero se aleja, dejándome un sabor amargo.           
Un cartel atrapado en el tiempo anuncia HOTEL PORTOFINO y me sustrae de la realidad que golpea, para trasladarme  a un pasado que no quiere morir.
La avenida de Mayo me recibe con su traje de domingo a la mañana , como no la tengo que cruzar corriendo aspiro su perfume y la disfruto palmo a palmo.
De pronto una vereda abre la boca para invitarme a ir de Piedras a Plaza de Mayo y su compañera de enfrente la imita pero el destino es la Primera Junta. Es curioso el ofrecimiento,ya que los provincianos no estamos acostumbrados. En Santa Fe como en el resto del país o se vuela o se flota o se va por encima de la tierra, nunca por debajo.
Continúo caminando hasta que mis pasos me ubican frente a la entrada del Tortoni y la emoción ocupa todo mi ser. Hasta siento irrespetuosa mi vestimenta para entrar en el local, pero me animo y abro la puerta para ubicarme en otra dimensión.
Todo lo que toco y veo es poco comparado a lo que siento flotar en el aire. Seres encerrados en vitrinas, posando en daguerrotipos color sepia asisten silenciosos al desfile de visitantes.Quizás estén ocupando una mesita al costado de los billares y sonrían picarescos.
Cuantas veces busqué algún indicio de Alfonsina junto al mar que la abrazó, sin saber que ella estaba esperándome escondida en el café.
 Un ángel gris encerrado en un cuadro escucha atento las conversaciones de dos extranjeros. Estos nombran the sky y él suspira nostalgioso, añorando la libertad perdida.
Insisto en quedarme. Vuelvo a recorrer el local, robo servilletitas de papel que retienen en un logo antiguo el espíritu del bar.
El tiempo pasó y debo irme. Saludo a todos los espíritus, fantasmas y duendes que encuentro y les prometo volver.
Vuelvo al hotel y las primeras palabras de mi mejor cuento asoman en el papel blanco, obedeciendo quizás,  al dictado de esos seres fantásticos.

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Cachito

Por seldonito - 13 de Noviembre, 2007, 11:55, Categoría: 5.PALABRISTAS

           El panorama es desolador: en la entrada un hombre con sombrero de cowboy a media asta y camisa escocesa color rojo sangre. Medio metro detrás asoma un perro enfermo dormitando entre yuyos desparejos y restos de un Renault Fuego. La casa es un cementerio de recuerdos, paredes pintadas por ancianos cuando niños, puertas sin picaporte y algún vitraux esmerilado por la erosión.

            Está nublado, en exceso. Mirar el cielo es dudar entre claustro y agorafobia. El mundo se completa entre las nubes negras y unos pocos árboles pioneros del bosque.

            Está nublado y  por llover. Tormenta eléctrica seguro; va a romper la desolación del hombre, calmar la sed del perro y apagar el rojo sangre de la camisa escocesa.


El perro se levanta y orina el rombo del auto. Luego mira al hombre, intenta ladrar pero tose y se cobija bajo el único árbol sano.

            Un rayo cae en el Renault iniciando una pequeña fogata. El trueno es un eructo celestial que vuela el sombrero de cowboy y deja al descubierto una cabellera larga, grasosa y gris como las patas del perro.     

            El hombre orina en los yuyos, toma  el sombrero y lo agita, como saludando la tormenta o rogando a los cielos. Mira al perro y pretende dar alguna orden, pero la sabe inútil y se sienta en la mecedora del hall de ingreso.


            Estuvo cerca, podría haberme caído encima. Tengo que hacer algún pararrayos. No sea cosa que me pase algo y Cachito se quede sólo y sin comida.

            Pobrecito, se queda bajo el árbol, se nota que tiene tanto miedo como yo. Sabe que si pasa algo pasa para siempre. De acá no se sale nunca, ni con las patas delante. No hay nada ni nadie cerca.

            Antes con el tren había comercio. Pero el ramal no rendía y el pueblo se fue diluyendo en el tiempo.

            Menos mal que quedo yo para cuidar el cementerio.

            Y Cachito para acompañarme.

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