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Octubre del 2007
Un día decidí vivir como un croto El croto Abandoné la biblioteca, bajé las escaleras hasta la cocina, agarré algunas bolsas de plástico y luego de ponerme un abrigo, Salí a la calle. Lo primero que hice fue caminar. El sol y la sombra me indicaban por que vereda, los autos y los semáforos me decían cuando seguir derecho y cuando doblar en la esquina. Con el tiempo empecé a encontrar direcciones, en los nombres de las calles, en los guiños de los autos, en los relojes de las estaciones. Caminé lo suficiente de día y descansé lo necesario de noche. Empecé a sentir hambre y sed y calor y frío. Empecé a llenar las bolsas de plástico con comida o con adornos o con abrigos. Cuando me fui quedando sin plata mendigué, primero con la mirada arriba, luego con la mirada en la mano clamante, luego cerré los ojos y el estómago. Evitaba todo contacto con otras personas y me alegró saber que ya no necesitaría hablar más con las panaderas o los kiosqueros. Sed nunca dejé de tener pero siempre encontraba algún vagabundo que me convidase vino. No me exigían nada, ni siquiera palabras. Pero los vagabundos se aburría fácil y solían ser camorreros, hablaban mucho solos, o con sus perros o con los buzones del correo. Ahí me levantaba y seguía caminando, demasiadas señales tenía la ciudad como para escuchar a alguien hablar y hablar. Me agotaba. Tres perros me siguieron siempre y otros iban y venían. Nunca pude ponerles nombre. Lo intentaba, pero se hacían muy largos, casi descriptivos, casi narrativos. Pronunciarlos me cansaba. Abandoné completamente el intento sin llegar a conseguir ni un solo bautismo. Cuando necesitaba mear o cagar buscaba bares. Cuando no los encontraba buscaba árboles. Cuando la policía me veía me llevaba preso para soltarme a las pocas horas. Cuando no tenía muchas fuerzas meaba y cagaba en el momento, acostado o sentado. Cuando empecé a apestar ya no me dejaban entrar en los bares y la policía dejo de interesarse por mi. Me convertí en bolsa de supermercado y colilla de cigarrillo, me hice asfalto y ladrillo. Pero nunca pude dejar de caminar. Mi percepción de las señales se agudizaba cada día y cada noche. La ciudad se convirtió en un gran mapa de direcciones a seguir. Las baldosas rotas, las nubes y el smog, los carteles de “cerrado” o “abierto” o “tire” o “empuje”, los tonos de los caños de escape de las motos, los rayo del sol reflejados en una bicicleta con cds brillantes en los caños de las ruedas, las chapitas de cerveza incrustadas en las bocacalles de las esquinas con bares, el olor de las panaderías y de las gomerías, el olor de la calle después de la lluvia. A veces las señales eran exigentes y el roce de mi mano en un picaporte azaroso me obligaba a caminar semanas enteras o mi lengua sobre un semáforo me ordenaba tomarme el 160 negro. Leer más
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Sueños
anoche vi cómo de mis brazos florecían enormes jazmines blancos como si mi cuerpo fuera un jardín o un cementerio
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Cicatrices
breve tan breve como la cicatriz que deja una astilla en la planta del pie así nuestra mirada esa tarde de octubre
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Paso en falso
caminamos durante horas bordeando la costa del río, la luna iluminaba nuestros pasos cuando el piso comenzó a resquebrajarse
Paula Aramburu, 2007
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Crece el delincuente gravitándose en su propio orbe, se desliza por pasarelas ajenas expulsando el aroma de su paisaje vacío mientras escapa corriendo en su aventura cotidiana. Con una entidad ajena y una picardía sin culpas se sonríe cuando su jornada termina, luego vacila entre escombros de un color impuro, pero escombros que todavía viven para los de su postura, esa ideología olvidada e ignorada por estar fuera del culto urbano. Crea el delincuente incógnitas de desear una vida salvaje pero ordenada, no como la que posee que es difícil y relegada, aunque tiene el odio calmado porque es costumbre en su alma el no sentir ansias del trote de la vida que para él no es rutinaria, sino es el seguir un único paso, el manjar del arrebato. Cree el delincuente que su salida no es abandonar su trabajo, sino lograr cumplir su mejor banquete. Las inyecciones de sustancias que le abren la cabeza lo ayudan a pensarlo y organizarlo. Es así que su vida muere por dos caminos consecuentes uno del otro, asesinado por un justiciero o en el adictivoo intento de seguir pensando.
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Casi
un instante antes de ahora mismo, un perro solitario cruzó corriendo la
desierta calle San Luis. Pasó corriendo ante él, corriendo e
interponiéndose entre su mirada y su realidad.
Si si! El can paso corriendo solo ...y en su carrera, le eclipsó el mundo.
Corrió...
sin llamar la atención de nadie, si siquiera la suya. No le sorprendió
demasiado el animal, tampoco la velocidad que llevaba, ni mucho menos.
Lo que lo deslumbró fue la actitud.
En
un primer momento creyó volverse ombú, sintió desde sus pies, y como
furiosa raíz, un profundo escalofrío disfrazado de calambre botánico
que germinó en brote, entre psicótico y genial.
Entonces se pregunto... y en las dudas surgieron imágenes, así que se vio...
Se
vio de niño, y recordó, cómo en las tardes de parque, volvía a casa
corriendo la ultima cuadra (corriendo por no decir volando). Esas si
que eran ganas!!
Pero ganas en serio y ganas de ir al baño!
...mas aun, ganas de un baño en serio (no como los del carrito del parque).
Mas tarde, se le hicieron presentes, aquellos "ratos muertos" que le quedaban en el entretiempo de la escuela primaria doble turno,
justo después del almuerzo -momento perfecto (aunque insuficiente) para
la mejor de las mas merecidas siestas. Eso si que era dormir apurado!
Volvió
a lo importante que es saber apurarse con los deberes y los tramites
que no hacen mas que quitar tiempo a lo realmente contingente.
Hay diligencias parsimoniosas, que se mofan del tiempo de buen vivir, -se dijo.
...y
casi sin querer, se recordó a él mismo, aprendiendo esta lección, en
sus tiempos de promiscuidad estudiantil. Esas si que eran
contingencias!!
y definitivamente... eso si que era promiscuidad!
Las
cuadras pasaban y las esquinas no hacían mas que alejarlo de sus
quehaceres, la nostalgia le traspapeló el calendario, la melancolía le
descompuso el reloj, y la ultima duda (que se parecía mas que mucho a
la primera), casi le afloja del todo la corbata.
-La
vida se nos presenta entre circunstancias puntuales, sin recursos
suntuosos, ni demasiados efectos especiales, las escenas a menudo son
sencillas, y en lo cotidiano, los actos de la realidad, nos deslumbran
como en un teatro.
La
diferencia, desde luego, es que en el reparto, a veces el destino, nos
elige protagonistas, y lo mas trágico es que, en ocasiones, nos
madrugamos ya sobre las tablas. En esos momentos no existe en nosotros,
mas que el apuro por actuar.
Al
repetir la palabra "apuro", el eco fue mayor... y entre resonancias, un
tropezón, lo trajo de nuevo al mundo, y el regreso, lo obligó a detener
su marcha en un descampado.
Allí
estaba él, solito con su circunstancias... casi en las afueras de la
cuidad, casi fuera de escena... como entre bambalinas, y preguntando.
Como
quien busca un acomodador, como quien no esta del todo cómodo, en un
lugar donde hasta los perros vagabundos, necesitan apurarse.
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Gutiérrez, sale raudo de su casa temprano rumbo a la financiera. El automóvil tarda algunos instantes en arrancar, debido al frío invernal, que desde hace algunos días, se ha instalado en la ciudad con inusual vigor. Detenido en el primer semáforo de la avenida, cerciórase si está su billetera en el interior del abrigo y dentro de ella su tarjeta plástica, pues debe retirar dinero del cajero automático, para pagar impuestos vencidos. -“Todo está en orden”-, piensa inquieto, mientras monta sus anteojos oscuros a pesar de la ausencia de sol. La luz verde se enciende pero ya Gutiérrez ha cruzado la esquina, cuando aún estaba prendida la amarilla del sentido contrario. Conecta la radio y sintoniza ágilmente su F.M preferida con música ambiental. La fragancia de un perfume fino, dispersa en el coche, lo reconforta. Finalmente localiza, un banco con el cajero a disposición. Detiene su vehículo, estacionándolo enfrente. Lo cierra con llave y se dirige rumbo a su objetivo, cuando se percata que la cabina se halla ocupada por una señora con un niño de meses, en brazos. Mira el reloj, pero sin poner atención que son las nueve de la mañana. Prende un cigarrillo, mientras impaciente espera. Finalmente la mujer con cierta dificultad, intenta abrir la puerta del cubículo vidriado. Gutiérrez, correcto como siempre, la ayuda solícito. El niño le hace una mueca, aunque en realidad no sabe con seguridad si se la hace a él. Por las dudas le sonríe. El bebé es muy pequeño. Incómoda la señora, saluda y se aleja rápidamente. Gutiérrez, apaga el cigarrillo y retira su tarjeta de la billetera, pero antes de introducirla en la ranura, advierte que la pantalla del cajero se encuentra destellando con una inscripción que demanda: -¿desea hacer otra operación?- y abajo las dos opciones: Si-No. Impulsivamente Gutiérrez, presiona la tecla del Sí. Y acto seguido con la del saldo. Respuesta: $500. Se conmueve, pues resulta un monto considerable. Comienza a transpirar, el pulso se le acelera y sus manos tiemblan sensiblemente. Se distrae un segundo, y piensa que lo correcto sería devolver la tarjeta a su dueña. Pero sigue avanzando con las teclas a una agilidad asombrosa como siguiendo un designio primario de singular avidez. Al fin consigue retirar sólo $400. Los guarda rápido, en el bolsillo derecho del saco. De inmediato da media vuelta y se retira ligero del banco pero con todo disimulo. Alcanza ver a la señora con el bebé que cruza la calle, alejándose con fatiga. Gutiérrez sube a su auto nerviosamente. Piensa que tuvo suerte. Que en realidad no tuvo la culpa de hallar disponible una tarjeta ajena. Un joven en bicicleta se cruza en el camino, peligrosamente. Gutiérrez asoma la cabeza por la ventana de su coche y lo insulta en voz alta. Analiza, en realidad, que el enojo, no es con el joven, sino con él mismo. Pero, ¿por qué?. Ya era tarde para regresar y devolver el botín. ¿Con qué excusa?. Reflexiona: -“¡al fin y al cabo no retiré todo el dinero!”-. Pero no basta para esquivar la culpa. No le importa... Gutiérrez ingresa al estacionamiento habitual del centro. Detiene el motor. Retira el ticket y cruzando la calle enciende su segundo cigarrillo. -¡Un día de suerte!- Se convence, a medias. Ingresa seguidamente, al café de costumbre. Pide “El Ambito”, y un cortadito. Recorre sus páginas acelerado, sin percatarse de la cotización del dólar, ni de las acciones del MER-VAL. Absorbe el cortado, cuando de pronto, una transpiración fría le corre por el cuerpo al pensar que tal vez lo habían filmado. Todos los cajeros automáticos tienen cámara de TV.¿o no?. Duda impaciente. A las diez abrirán los bancos y la señora exigirá su tarjeta olvidada. –“¡Seré descubierto!”-. Pero... “el que no corre el riesgo...” reflexiona confuso. Deja la moneda y sin saludar, fastidioso, abandona el bar. Cruza la peatonal, ignorando la súplica de un pordiosero, que arrastra un gran bolso con cartones y basura. Llega a la oficina, en el 5º piso, con el abrigo en la mano, manifestando calor, a pesar del frío. Saluda a la secretaria, como de costumbre. Se sienta en su sillón de cuero, frente al escritorio pulcro. Llama a la asistente, y le ordena que compre $400 en acciones de SIDERCA. Gira el sillón hacia el gran ventanal y se queda mirando el cielo gris durante un rato. Retrae la visión y se observa reflejado en el vidrio. Presumido se percibe exitoso y elegante.
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Librería Ross cumple 70 años y lo festeja de la siguiente manera: -Martes 23, 19.30 horas. El músico y escritor Víctor Heredia presenta su nuevo libro "La canción verdadera. Una historia personal de la canción latinoamericana".
-Miércoles 24, 19.30 horas. El escritor y periodista Jorge Fernández Díaz presenta su nuevo libro "Corazones desatados. Historias de amor de gente común". Jorge Fernández Díaz es autor de, entre otros libros, el best seller "Mamá" y de "Fernández". Actualmente es secretario de redacción de La Nación y director de la revista cultural ADN.
-Jueves 25, 19 horas. La escritora Claudia Piñeiro presenta su nueva novela "Elena sabe". Claudia Piñeiro tiene novelas y obras de teatro publicadas. En 2005 ganó el Premio Clarín de novela por "La viuda de los jueves".
-Sábado 27, 12.30 horas. El escritor y periodista Jorge Halperín presenta su nuevo libro "Noticias del poder. Buenas y malas artes del periodismo político". Jorge Harperín conduce los programas La siesta Inolvidable (Mitre) y Dinero (Ciudad Abierta). Ha integrado las redacciones de La Razón, El Cronista Comercial, La Opinión y Clarín y en las revistas Creación y Tres Puntos. Ha publicado numerosos libros. En la actualidad participa en el programa El gen argentino.
Entrada libre y gratuita.
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No quiero a ser inquilino en su diván, Ni me va eso de llorarle al camarero, Prefiero romper a pedradas sus cristales, Me siento mejor escupiéndole al cielo.
Malditos sean los yernos perfectos, Que se mueran de asco los hijos de papa, Prefiero seguir viendo en mis espejos Al aprendiz , al vividor, al ave "capaz" .
Que suerte que valga más pájaro en mano Con lo que a mí me gusta volar. Lo mío es sembrar las tormentas
Que mañana tendré que esquivar Lo tuyo, estar en ninguna parte, A base de yoga, matando al azar
Nué (ESPAÑA)
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El día 22 de octubre a las 19:30hs., en LA FAVRIKA, Tucumán 1816, Rosario (Sta. Fe) se presentarán tres nuevos títulos de la colección de poesía de PAPELES DE BOULEVARD: Encaje de Marcela Armengod Un taxi a Bucarest de Celia Fontán De los laberintos no se sale por arriba de Reynaldo Uribe Las portadas fueron ilustradas por tres reconocidos artistas plásticos de la ciudad:Dante Taparelli, Roxana Celman y Leónidas Gambartes
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Siento en la lluvia la marea de mis lágrimas; su lento peregrinar humedece un cuerpo desvencijado por una verdad premonitoria: has dicho que ya no me amas. Las golondrinas huyen impávidas; ríe aún más el chaparrón siniestro en esta tarde de junio lluviosa: el lodo abraza mis entrañas.
Tal vez todos lo sabían. Estoy mojado como gorrión libertino; ningún deleite mis egos ansían: se ha ido en mi vida el sabor divino.
Las aguas lo presentían. las veo correr llevando mi destino. Ya no me amas...mis días no lo sabían: el río me lleva con el corazón vencido.
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Sumisión de la Hierba es el nuevo libro de poemas de Clara Rebotaro, cuya presentación se realizará el sábado 20 de octubre, a las 19hs, en el Circulo Medico, sito en calle Santa Fé 1798 de esta ciudad. Se referirán a la obra los profesores y poetas Antonia Taleti y Roberto Retamoso, actuarán además destacados artistas de la ciudad. Dice sobre la obra Antonia Taleti: "Con voz segura, Clara Rebotaro funda un espacio de origen mítico y existencia real, en él, la sumisión transforma el acatamiento en osadía de ser en plenitud. Plantas, minerales, el orden animal no interrogan, existen. Mientras, la esencia humana, mezcla de palabras y deseos, reitera la demanda del gozo. La medicina que propone la serie de poemas del herbolario no cierra heridas de ausencia, exacerba los recuerdos para mantener alerta la pasión irremplazable, las marcas que desde el cuerpo gritan su condición humana. Sumisión de la hierba, a medida que transitamos los versos, se convierte en selva de sentidos donde la autora despliega el poder subyugante de la poesía." Clara Rebotaro nació en Acebal, provincia de Sta Fé, en 1933. Es licenciada en Ciencias Políticas y Diplomáticas, egresada de la Universidad Nacional de Rosario. Asistió a la escuela de la S.A.D.E y fue alumna del poeta Hugo Gola en el taller Municipal de Poesía.
Desde 1990 hasta 1995 cursó estudios en la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Ha publicado: En Sazòn (1989), Sin Voz (1990), Altas Mares (1992), Poemas con Insectos (1994), Hematopoemas (1996), El Color Exigido (1999), Mineral Desterrado (2001) y Salon de Música (2006).
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En la Biblioteca Argentina "Dr. Juan Alvarez" tendrá lugar la presentación del libro "Ruta 11", de Verónica Laurino. La misma estará a cargo del editor Gustavo López, en tanto que durante el acto la autora leerá algunos de sus poemas. En cuanto a la presentación esta se llevará a cabo en el Salón de lectura de la Biblioteca (Pje Juan Alvarez 1550 Rosario), el LUNES 15 DE OCTUBRE A LAS 19Hs. Habrá vino y galletitas.
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Editorial Alebrijes les acerca una nueva propuesta semanal de lectura al alcance de todos. No dejes que amanezca - Ariel Giacardi (Argentina) Crónica de las huellas - Norma Segades - Manias (Argentina) Un muelle en la nostalgia - Norma Segades - Manias (Argentina) Presentación. “Desde nuestro pulido anonimato, desde esta suburbana desventura de caminar las letras sin los salvoconductos necesarios para evadir fronteras, por los abandonados territorios donde el silencio se convierte en amo, envuelta en el hechizo con que los alebrijes impiden el acceso a la desesperanza, me decido a ejercer la absoluta osadía de los desheredados y los irrespetuosos y los sobremurientes. Bienvenido el que quiera compartir la osadía de divulgar sus voces más allá de las ferias, de la plaza, la tienda o el mercado, que le niegan valor a nuestras vísceras sangrando sobre el ara.”. Norma Segades En http://editorialalebrijes.blogspot.com/
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En el marco del XV Festival Internacional de Poesía realizado en la ciudad de Rosario se llevó a cabo el encuentro de poetas latinoamericanos, el mismo fue en el Centro Cultural Ross. Los poetas que participaron fueron Nancy Morejón (Cuba) y Rómulo Bustos Aguirre(Colombia), y estuvo coordinado por Claudia Caisso. A continuación hay fotos de dicho encuentro.

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Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo? Pessoa, Fernando
SIN QUERER Sin querer te pienso, ni en un solo momento te olvido, sin querer te siento tan mío que no te tengo sin querer me acerco hasta afirmarme en ti sin querer te acaricio inmortalizando ese momento sin querer te huelo penetran en mi tus esencias sin querer te observo tanto que mis ojos se angustian sin querer te quiero y queriéndote cada vez más sin querer me alejo pero siempre pensándote sin querer me muero pero reviviendo con cada beso, sin querer intento olvidar recordando que ya no estas.
por EMMA.
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En el marco del XV Festival Internacional de Poesía dialogamos con el escritor, ensayista y poeta mexicano Eduardo Casar González. El poeta señaló que "en el momento de la escritura hay una cierta elevación de la subjetividad y uno se conecta de una manera relajada con su imaginación, con su memoria y con su sensación presente".
¿Qué expectativas tiene con respecto al Festival que se está llevando a cabo en la ciudad de Rosario, y en el cuál participa? Las expectativas primero son más que nada personales y afectivas, es decir, a mi me gusta mucho venir y conocer otros lugares y sobre todo conocer otros poetas y otros públicos. Desde el punto de vista académico pienso que son encuentros muy importantes porque nos muestran que conocemos muy poco de otras literaturas, y nos obligan a que cada uno de los que participamos en el encuentro a que cuando lleguemos a nuestros países nos sintamos en la necesidad de difundir lo que pasó aquí y buscar a otros autores de los que aquí vimos una punta de su trabajo y al resto de los autores de su país. El encuentro tiene una índole muy interesante, a mi me gusta el escalonamiento de lo local, lo provincial, lo nacional y lo internacional, es como si fuera una pirámide en la que se puede ver la interrelación de las distintas literaturas, y se puede dar cuenta de una cosa: cuando lee uno un joven poeta de Rosario, puede haber algunos poemas que le parezcan mejores y que lo sean, que los que pueda traer un prestigioso poeta internacional, esa es una de las grandes habilidades de la poesía, la de mostrar que vale por el poema en si mismo al margen de la fama que tenga su autor o de la edad que tenga su autor. Mostrar esa interrelación, esa viveza de la poesía a mi me gusta mucho que eso suceda, pero insisto, primero que nada es una maravilla conocer Rosario una ciudad que yo no me imaginaba, no sabía que estuviera tan nutrida por el río, con tanta personalidad. ¿Y con los rosarinos? Me he relacionado con los organizadores del encuentro que concibo que son como rosarinos profesionales porque no estaría haciendo esto durante tanto tiempo si no le tuvieran un gran amor a su ciudad y al festival.
¿Qué cree que le aporta los eventos de esta naturaleza como festivales de poesía o encuentros de narrativa a la literatura? El enriquecimiento es en la obra de cada uno, en tanto que uno vive nuevas experiencias y oye nuevos formatos en la poesía. Pero el proceso de repercusión de lo literario es un proceso lento que se da a través de muchas mediaciones, una de ellas es por ejemplo las entrevistas y eso es una gota que va ayudando, es un proceso como de ósmosis un poco lento como de goteo, de capilaridad. Muchos de nosotros, los que asistimos, somos profesores de literatura al mismo tiempo que escritores. Hay dos vías para que se repercuta en la literatura, una es a través de los medios y otra a través de clases y de las exigencias de clases que uno se va plantear ahora que voy a conocer un poeta de Camerún, la poesía de Humberto Ak`abal que es una poesía extraordinaria.
¿Cuál es su opinión sobre los talleres literarios? Soy un gran defensor de los talleres literarios, creo que los talleres literarios enseñan. Mucha gente usa la romántica frase de que a escribir no se enseña, que el talento literario se trae o no se trae, yo no creo en eso. Pienso que a escribir se enseña tanto como se enseña a bailar tango, nadie nace sabiendo bailar tango, puede tener habilidades rítmicas, habilidades físicas que le faciliten la bailada del tango o la escritura de la literatura pero la tiene que desarrollar, es una práctica que se va desarrollando con el tiempo y con el propio ejercicio práctico. Uno puede escribir muy talentosamente pero estropear eso si no ejerce una práctica y una interacción con otros que también estén en lo mismo y los talleres lo que hacen es inventar grandes espacios de coexistencia para practicar experiencias. A uno le da mucha satisfacción saber que hay otros que escriben también. Lo que va uno también aprendiendo es que nadie puede escribir lo que uno escribe, un taller sirve de este modo para afianzar la individualidad. Un taller puede ser nocivo si su coordinador tratara de imponer un solo tema o un solo formato de escritura, pero si lo que quiere hacer es fomentar el encuentro de cada uno de los participantes consigo mismo entonces el taller es un espacio de libertad, de interacción privilegiado realmente. Leer más
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En el marco del XV Festival Internacional de Poesía el día viernes 5 de octubre, el escritor mexicano EDUARDO CASAR GONZÁLEZ dialogó con los talleristas de la ciudad de Rosario. Éstas son algunas de las fotos del encuentro:

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En la Biblioteca Argentina "Dr. Juan Alvarez" tendrá lugar la presentación del libro "Ruta 11", de Verónica Laurino. La misma estará a cargo del editor Gustavo López, en tanto que durante el acto la autora leerá algunos de sus poemas. En cuanto a la presentación esta se llevará a cabo en el Salón de lectura de la Biblioteca (Pje Juan Alvarez 1550 Rosario), el LUNES 15 DE OCTUBRE A LAS 19Hs. Los esperamos, habrá vino y galletitas.
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¿Cómo se acercó a la literatura?
Cuando me hacen esa pregunta yo suelo recordar un estante que había en mi casa, un estante muy pobre, mi padre había sido librero, no un gran librero, tenía una librería pequeña en una ciudad pequeña. Él no era un hombre exactamente ilustrado pero le gustaban los libros, al fracasar la librería todos nos mudamos de una ciudad que es Barranquilla a un pueblito llamado Santa Catalina, entonces los restos que quedaron de esa biblioteca quedaron en un estante y ahí comencé a leer; yo creo que mi trata con la literatura y la conciencia posterior de ser un escritor surge del trato con esos escritores. Creo también que el temprano acercamiento a una novela que primero se la oí contar a mi padre y luego yo la leí me dejó una impresión muy particular y puede que ahí esté la génesis, es decir la tendencia mía hacia una literatura de tipo metafísico y de preocupaciones religiosas que probablemente no están muy a la orden del día. Creo que la poesía es una manera de irse conociendo a uno mismo, para mí es importante, cuando estoy en estado de confusión que son muchísimos y quiero saber que soy, yo voy al libro que he escrito y lo leo y llega un punto que digo aquí estoy.
¿Cuáles son sus obsesiones como escritor?
La muerte de Di-s es mi única obsesión, no tengo otra, va tomando apariencias y variaciones, esto que estoy diciendo ahora con tanta desfachatez, me costó mucho decirlo cuando comencé a escribir, de hecho me costó mucho esfuerzo titular mi primer libro porque yo estaba en un contexto donde todos mis compañeros de escritura éramos marxistas, pero ya el marxismo comenzaba a entrar en crisis y era una cuestión compleja que fui interiorizando y comencé a sentir que no podía escribir como lo hacía antes, es decir, escribir de las luchas estudiantiles, de las luchas obreras. Tenía que buscar otra literatura y así surge esa literatura que es más de tono metafísico dentro de mí. En mi primer libro aparece de manera directa la obsesión, pero en el segundo libro no, hay un viraje hacia la poesía amorosa, que fue un experiencia real, física que llegó, avasalló, arrasó y tuvo que dejar su testimonio en el libro. Pero aún así en ese libro el objeto amado, la experiencia amorosa hace tránsito por elementos de tipo religiosos, el ser amado es una especie de Di-s frágil pero es un Di-s finalmente.
Si tuviera que mencionara un escritor latinoamericano, ¿a quién elegiría por su obra?
Me siento en estado de decir Jorge Luis Borges porque siento que fue una impronta definitiva en ese proceso que les estaba comentando, pero también podría decir otro argentino que me interesa mucho y que es Roberto Juarroz, me encanta esa depuración de su palabra, me encanta que es una poesía que en medio de tanto cinismo apunta hacia un centro, que de alguna manera aunque oscilante es reconstructivo, eso me gusta de él. Estando acá he descubierto que le debo mucho a la literatura argentina.
¿Qué cree que le aporta festivales de esta características a la literatura?
Yo tengo una cierta inquietud por los festivales de poesía en general, no es que asista mucho a festivales de poesía y no estoy muy seguro de la efectividad de ellos, pero sirven para que la poesía circule y eso es importante porque la poesía en este momento es la Cenicienta, las editoriales no tienen ningún interés en la poesía, entonces necesita ciertos espacios de circulación como son las lecturas y los festivales. La lectura de poesías es un hecho personal, yo soy un mal oyente de poesías, me quedo pensando en otras cosas mientras las leen. Hay una cosa extraña porque la poesía está hecha para ser leída en vos baja, no para espacios públicos, y sin embargo no le ha quedado otro camino que acudir a los espacios públicos para poder sobrevivir y llegar a cierto lector, al lector que gusta de la poesía.
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