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Agosto del 2007

Nada Personal...

Por ARMANDO RONDELLI - 31 de Agosto, 2007, 0:35, Categoría: 5.PALABRISTAS

José Carriego de manera perezosa  se dirigía al trabajo caminando, como siempre. Era una mañana que auguraba un mediodía  húmedo y caluroso, a pesar de la densa bruma que desde temprano había cubierto el centro de la ciudad.
La  cabeza gacha acompasaba su introversión y la mirada no se extendía por muchos metros, como buscando impaciente, a cada paso, el sitio donde sucumbir. “La vereda, Carriego, no es un buen lugar para caerse muerto”, murmuró para sí... Su traje oscuro, más que la prenda obligada, le parecía una mortaja en la que moraba un cuerpo pálido y  encorvado que ahora, de manera mecánica,  marchaba al trabajo. Cada vez que  cumplía con esa rutinaria travesía de trescientos metros, desde su departamento hasta la oficina, sentíase morir...
Hacía varios años que cumplía con su misión de subalterno en los tribunales, tras pilas de expedientes y  el misterio de su aspecto: era un tipo común, diríase que, demasiado común. Su presencia nunca molestaba. Ni se sentía. Hasta llegó a pensar que podría pasar desapercibido, como un ente invisible en cualquier parte, sobre todo, en el resumidero...
El resumidero era el nombre con el que había  designado a su oficina: un silencioso cuartucho de cinco por cinco, ubicado en el subsuelo del gran edificio y rodeado por estanterías repletas de carpetas compactadas por el sistema judicial, a salvo de roedores voraces. En  el centro del habitáculo se hallaba  el escritorio y sobre él, la vieja Olivetti que aún funcionaba, a pesar de estampar en el papel letras algo irregulares, como muestra de varias reparaciones a que la máquina fue sometida durante años...
Es de destacar, que los tórridos días de verano, el resumidero apestaba a calabozo. Ni siquiera el ventilador de techo lograba airear el ambiente y  José por eso, sudaba y sufría siempre, no sólo durante las ocho horas  de cada jornada estival, si no incluso, durante los días de invierno en que las calderas de la calefacción, permanecían encendidas no muy lejos de la oficina. Allí continuamente hacía mucho calor.
Además de los documentos comunes y formales que debía redactar en algunos folios  solicitados por las secretarías de los numerosos  juzgados, Carriego se dedicaba a escribir notas con  regularidad mensual,  que remitía a ”mantenimiento” para solicitar que, al menos, se abriera en la pared  una pequeña ventana, que según cálculos precisos comunicaría a un patio interior y de esa forma, se garantizara la ventilación del ambiente, tornándolo más confortable. Pero esas solicitudes, que fueron transformándose en súplicas con el correr del tiempo, nunca se concretaron en respuestas. Ni siquiera con ambigüedades, ni con negativas. Simplemente fueron ignoradas.
Fue así cómo Carriego permaneció, desde hacía años, en el resumidero, relegado y en la resignación... Su actual esperanza residía en el retiro que le llegaría pronto, que era otra forma de morir, “más digna y en libertad”, según su propio pensamiento.
Pero los hechos se sucedieron de manera sorprendente.
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Agnosticismo

Por Héctor Berenguer - 31 de Agosto, 2007, 0:01, Categoría: 5.PALABRISTAS

Cuando los ángeles llegaron a estas costas,
volando de su sitio,
supusieron que encontrarían el paisaje,
la bienvenida,
una algazara natural
( vinieron, llegaron, aleluya... )
pero nada sucedió como pensaron
(piensan los ángeles un solo pensamiento
de felicidad circular, permanente,
impensada -- si se permite retorcer
la palabra hasta el punto del desliz -- )
y de su solo pensamiento, único,
nacieron los reyes,
la hemofilia, los hijos únicos,
varios complejos. También el diván.
 
El egoísmo que ha quedado
es parte de sus alas blancas,
de su risa por nada.
 
Desconfían de los ángeles
las viejas culturas,
las mujeres sabias
y los pájaros,
injustamente plagiados.
 
Los pájaros vuelven.
La inocencia va en sus alas
como un regalo del viento.

Raul Acosta
Testigo
Para contactarse con el autor:
raulacosta@arnet.com.ar

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"Vivir para Contarte" de Armando Rondelli

Por Rosario Escribe - 28 de Agosto, 2007, 21:27, Categoría: General

                                                

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Presentación de libro

Por Talleres de escritura - 27 de Agosto, 2007, 12:19, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Librería Ross y Press Scripta Editora, colección de poesía, invitan a la presentación del libro Codicia de Piélagos (Deserción en Nuku Hiva) de David Alberto Fuks.

Miércoles 29 de agosto, 19.00 horas en Ross Centro Cultural (Córdoba 1345-Altos de Librería Ross). Entrada libre y gratuita.

Presentación a cargo de Eduardo D'Anna, Concepción Bertone, Héctor Berenguer y del autor.

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Mensaje de Texto

Por Armando Rondelli - 25 de Agosto, 2007, 22:19, Categoría: 5.PALABRISTAS

Teresa acompañó a su hermana menor, a la estación central de colectivos.
Era noviembre y como Gloria había terminado con los exámenes, decidió volver al pueblo para reencontrarse con el resto de su familia y  junto a ellos, pasar las vacaciones.
La Terminal se encontraba inusitadamente limpia y a esas horas de la mañana, muy concurrida. En los bares repiqueteaban pocillos de café y el público era reclutado en un murmullo creciente. De pronto, un  grupo de pasajeros se  dirigió frente a la puerta del ómnibus cuando, por los alto parlantes, se dio la orden de partir.
Gloria, luego de despachar su equipaje en la baulera del micro, se despidió de Teresa con un abrazo espontáneo. Un bolsito de mano, el teléfono móvil colgado en  el  cinturón  y  una  revista  de  actualidad,  eran  los  únicos  adminículos  que   la muchacha llevaba consigo.
Una vez en el interior, logró ubicar su asiento  al lado de la ventanilla, ya que contemplar el paisaje pampeano durante el viaje, le permitiría, como siempre, hallar el sosiego que la naturaleza le prodigaba.  En el ínterin, desde abajo,  Teresa la seguía  mirando, con una sonrisa familiar.
En el momento de anunciar, por última vez la partida, un hombre de mediana edad,  llamativamente alto y desgarbado, llegó corriendo con evidente retraso para abordar el colectivo. Llevaba un portafolio  y si bien, vestía saco y corbata, no lo hacía con elegancia. Era calvo y sus ojos saltones le concedían una grotesca fisonomía. Por lo demás, demostró amabilidad al acercarse a Gloria:
-"Disculpe, éste asiento está desocupado , ¿verdad?"-
-"¡Sí!" -  contestó la muchacha, con cierta animosidad, ya que hubiera preferido viajar sin ninguna compañía. En realidad, la de su lado, era una de las pocas butacas  disponibles y por lo tanto  resultaba natural que  cualquier pasajero la ocupara. El  hombre se apoltronó con movimientos obstinados y  puso la cartera de cuero en el piso, entre sus piernas.
Teresa desde afuera, le esbozó a  Gloria una sonrisa burlona, mientras observaba  la llegada de aquel viajero de  aspecto casi caricaturesco.  Guiñándole un ojo, a manera de jocosa advertencia, se despidió  por fin, de su hermana agitando las manos con alegría.
Gloria era una muchacha bonita, de hermosos ojos verdes y una figura espléndida. Había desarrollado una extraña manera de repeler a ciertos hombres  "audaces"  mediante una antipática indiferencia,  manejada curiosamente, con autoridad y eficacia. Pero el recién llegado le insinuó a la joven, lo que era peor, una imagen poco menos que compasiva.
El autobús comenzó  a ganar velocidad , dejando atrás los últimos  caseríos de la gran urbe. 
Si  existiera una planicie en el mundo,  tan fértil y serena, ésta no igualaría, sin duda, a  la llanura Pampeana, por lo que Gloria, apoyando su cabeza en la ventanilla, no dejaba de solazarse con el panorama.
La carretera se extendía como una  lámina plateada, sin curvas y el  ómnibus avanzaba velozmente entre sembradíos variados. La mañana reinaba encantadora . Era primavera. De a ratos las mariposas, dominaban la atmósfera y chasqueaban,  como escupitajos, al estrellarse contra el parabrisas.
 Hacia el oeste, hasta donde alcanzaba la vista, los trigales inmaduros se mecían al viento, cadenciosamente, a modo de olas en un mar verdetierno y más lejos, el horizonte parecía una  brizna que subrayaba un cielo  muy alto y azul.
Gloria, finalmente,  había decidido entretenerse con la revista. Buscó sus anteojos para leer, pero creyó haberlos olvidados.  Revolvió insistentemente el interior del bolso, una y otra vez, sin hallarlos. -¡"Mierda"!- murmuró con evidente fastidio.
Mientras tanto el hombre, a su lado, dibujaba una sonrisa anacrónica, sin otro sentido aparente que el de ser cordial y con indudable intención de entablar un diálogo.  La muchacha se sonrojó, quizás  de rabia por su percance y desvió la vista hacia la izquierda de la carretera,  donde los girasoles enhiestos, como un ejército aún sin sus áureas coronas, clamaban por estallar...
De repente el "bip, bip, bip" del teléfono móvil de Gloria, la sobresaltó. Era un "mensaje de texto".  La joven intentó leerlo, pero sin sus anteojos le resultó imposible. Creyó oportuno pedirle ayuda a su acompañante:
-"Disculpe, resulta que he olvidado los  lentes y no alcanzo a  ver el mensaje que me envían, ¿podría leérmelo, por favor?"-
 El pasajero, con delicadeza, tomó el teléfono y con voz pausada le transmitió  lo escrito:
"- Gloria, cuidate del tipo que viaja a tu lado,  es un sátiro,  tiene cara de degenerado. Ja, ja, ja.  Teresa."-
 Con parquedad, el hombre devolvió el aparato telefónico a la muchacha que, afligida, intentó vanamente, disculparse.
El viajero permaneció en silencio durante un buen rato y al parar el coche en el pueblo siguiente,  tomó su maletín y descendió.
Quedó en Gloria la peregrina idea de que, ofendido, aquella persona hubiera decidido cambiar de colectivo.
Entretanto,  los  caminos laterales de tierra, con la brisa, suspiraban remolinos etéreos hacia el cielo infinito...
                                                                                                                         
Por ARMANDO RONDELLI
 

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XV Festival Internacional de Poesía - Rosario

Por Rosario Escribe - 25 de Agosto, 2007, 14:00, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

      

   

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VII Encuentro Arte, creación e identidad en América Latina

Por Rosario Escribe - 23 de Agosto, 2007, 14:44, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

  VII ENCUENTRO DE ARTE, CREACIÓN E IDENTIDAD CULTURAL en AMÉRICA LATINA
ROSARIO, 9, 10 Y 11 DE OCTUBRE DE 2007

Con 7 años de trayectoria en la Universidad Nacional de Rosario, este encuentro se propone contrarrestar los efectos devastadores de la globalización en las diversidades culturales de América Latina a través del pensamiento crítico y creador, el trabajo artístico y las reflexiones en torno a la historia, la cultura y los derechos Humanos en nuestro continente. Ofrece, por otra parte, un espacio de discusión y diálogo a los investigadores y estudiantes en las áreas de lenguas, cultura y literaturas indígenas de América Latina.

http://septimoencuentro.blogspot.com/

                                                                                                                                                                                              Organización: CÁTEDRA DE LITERATURA IBEROAMERICANA I.PUEBLOS ORIGINARIOS EN LUCHA.CENTRO DE ESTUDIANTES DE HUMANIDADES Y ARTE
Auspicios: ESCUELA DE LETRAS FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTE UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO. INSTITUTO MOVILIZADOR DE FONDOS COOPERATIVOS. ALALETRA. MODACUNA. COAD. AMSAFE. REVISTA LA MAREA. CÁTEDRA DE ESCULTURA I. ASOCIACIÓN BANCARIA. UOM VILLA CONSTITUCIÓN

TEMARIO
*Mitos y leyendas en América Latina
*Literaturas aborígenes
*Transculturación narrativa en América Latina
*La enseñanza de la literatura en la escuela media
*La obra de Kush
*Arte y derechos humanos
*Psicoanálisis y derechos humanos
*Lenguajes musicales en América Latina
*Lenguajes plásticos en América Latina
*Conquista y mestizaje cultural
*Escrituras mestizas
*Inmigración y diversidad cultural
*Arte y política en América Latina
*Oralidad y escritura
*Memoria e identidad
*Teatro evangelizador, teatro liberador
*Resistencia artística en América Latina

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Reinicio

Por Héctor Berenguer - 23 de Agosto, 2007, 14:42, Categoría: 5.PALABRISTAS

El hospital de veteranos de guerras,
cataclismos y desdichas,
está a pleno.
Un niño, visitante, se ha quedado
y nadie pregunta de quien es.
 
Alegrías, alegrías,
juegos, morisquetas.
El pequeño debe ser feliz,
dicen los viejos,
y se apresuran con juguetes,
trozos de pan, alambres,
finalidades nuevas
para la vieja materia.
 
El niño pregunta
sin dobleces:
que es una bomba, que es.
 
En la sala del hospital
de veteranos
el silencio convoca la certeza.
 
Ay, va a comenzar de nuevo, ay,
va a comenzar de nuevo.
 
Raúl Acosta
Testigo.
 
Si desea tener contacto con el escritor contestar a :  raulacosta@arnet.com.ar


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"Entre la nada y el asombro"

Por Rosario Escribe - 23 de Agosto, 2007, 14:39, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

VIERNES 14 DE SEPTIEMBRE
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE HÉCTOR BERENGUER
“ENTRE LA NADA Y EL ASOMBRO”

De Editorial Lingua Franca
PARTICIPAN LEOPOLDO CASTILLA Y EL AUTOR
Sala Meyer Dubrovsky- 2 Piso- 19 hs
-CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÒN-
-CORRIENTES 1543-
BUENOS AIRES

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La Canchita

Por Jorge Isaías - 21 de Agosto, 2007, 22:36, Categoría: 5.PALABRISTAS

PUBLICADO EN EL LIBRO "FUTBOLERAS" del escritor Jorge Isaías.
Si yo le dijera cómo era el pueblo en ese tiempo, quiero decir el pueblo antiguo, con los plátanos que se  besaban con sus hojas a lo alto, calle a calle formando una sombra propicia, como un túnel que no dejaba filtrar los rayos curiosos del sol, con bandadas de torcazas explotando en los mediodías, y con las numerosas chicharras que también serraban el mediodía con su cuchillito insistente, augurando un calor de perros. Si yo le dijera que en las horas de aquellas siestas tórridas no había una sola alma que se atreviera por esas calles de Dios, sólo los carritos de los heladeros, y nosotros si podíamos eludir el control de las madres, que no sé por qué, nos conminaban al encierro tan odiado. Si  nosotros queríamos trotar por las calles polvorientas en busca de pajaritos o cuises, si no nos hacía nada en los pies descalzos ese polvo hirviendo como un caldo empecinado.
Si yo le dijera que en aquel tiempo era todo más lento, que todo se privaba de la urgencia y las ilusiones eran más simples y el eco de un acordeón atravesando la noche veraniega o el rasguido tristón de una guitarra llenaba el almita soñadora de una quinceañera que de día bordaba con sus tías y de noche preguntaba cómo era el amor con sus hermanas mayores.
¿ Y nosotros?. Éramos nada más que una nadita recorriendo esas calles desoladas, trepándonos a los árboles que escondían nidos secretos con huevitos pintos que eran el tesoro para nuestra crueldad inconsciente.
Pero sobre todo era el fútbol el juego que acaparaba todo nuestro interés y se robaba todo nuestro entusiasmo. Excluyendo los momentos en que nuestras madres nos conminaban a los mandados imperiosos y las tediosas horas escolares –donde aprovechábamos los recreos para mezclarnos en antológicos picados- el resto del día lo dedicábamos al fútbol.
Con la pelota no había problemas, jugábamos con la de goma, de cuero y sino con las gauchitas que armábamos con una media y un montón de trapos adentro, lo importante era tratar de emular las gambetas de Oscar Massei, Ernesto Grillo, el Cabezón Sívori, o el inefable Orestes Omar Corbata, a quienes por supuesto nunca habíamos visto jugar pero sabíamos de sus hazañas a través de “El Gráfico” o los partidos que escuchábamos por la radio.
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Antología Puente de Palabras IV

Por Rosario Escribe - 21 de Agosto, 2007, 22:26, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

 Presentación del libro Antología Puente de Palabras IV, con 4 trabajos del Genial Negro Fontanarrosa, en humor gráfico y prólogo de Alicia Rechach.
Puente de Palabras IV, con con la participación de autores de todo el País y del extranjero, entre los cuales se destacan los ganadores del II Concurso Internacional de Narrativa Breve y Poesía, organizado por el Ciclo Narradores y Poetas de Rosario, Municipalidad de Rosario y Universidad Nacional de Rosario, en género Poesía (Ana Marta Moreno), Narrativa Breve (Gustavo Marcelo Galliano), Categoría Adolescentes (Marcelo Pereyra) y Categoría Infantil (Tatiana Beer).
Ciclo Narradores y Poetas Rosario:
Coordina Gladys López Pianesi
Lectura
Sala B – Sábado 25 de Agosto - Hora 17.00 -
Patio de la Madera – Rosario, Santa Fe, ARGENTINA.
Venta -Stand Nº 1- Autores de Rosario.-

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EL HOMBRE QUE VEÍA PASAR LOS CARROS

Por Jorge Isaías - 19 de Agosto, 2007, 16:56, Categoría: 5.PALABRISTAS

El hombre estaba sentado sobre la gramilla olorosa, con la espalda apoyada contra el tronco de un pino añoso, su cabeza cubierta por una gorra de visera  a cuadros rojos y azules. Estaba con los ojos entrecerrados y visto desde cierta distancia uno podía asegurar que dormía, o que al menos dormitaba en un abandonado letargo si no fuera porque de sus labios pendía un cigarrillo encendido que iba espiralando hacia el cielo un humo brumoso y que al contacto con el aire abierto del campo se diluía sin mayor miramiento.
Ese pino viejísimo, como otros árboles de diversas especies que conformaban ese montecito que la gente del pueblo llamó siempre “Las plantitas”, estaba justamente en un  cruce de caminos de tierra; uno venía directamente de los hondos campos de la Colonia y el otro oficiaba de ruta ya que unía dos pueblos entre sí.
En realidad, el hombre hacía un par de horas por lo menos que estaba en esa posición, pero para quien no lo sabía se podría asegurar –al verlo en una posición de abandono inicial- que allí estaba desde el mismísimo principio de todos los tiempos y que de no mediar una catástrofe o el Juicio Final allí seguiría por siempre.
De pronto una lejana polvareda comenzó a irrumpir borrosamente en el horizonte, en verdad el que venía del campo, y cuando se empezó a aproximar al lugar donde el hombre estaba se pudo percibir que era una caravana de carros de cansinos caballos que trabajosamente tiraban esos vehículos, uncidos a sus varas muy largas y muy toscas, o atados por medio de tiros de cadenas enganchados a unos balancines cuya horizontalidad tensa sólo se aflojaba cuando las riendas  contenían a medias el paso de esos caballos sudorosos para evitar algún pozo o al no evitarlo, justamente, producía un estrépito de cadenas, un barquinazo brusco y entonces había que detener el carro para reanudar el paso  por ese camino que involuntariamente los había hecho –con obstáculo- detener un momento o al menos aminorar la regularidad de la marcha.
Cuando ya esa media docena de carros se fue acercando, convirtiéndose en una  presencia insoslayable y actual, como ese sol que golpeaba inclemente sobre la vagorosa levedad de esa llanura con sus sembrados y sus múltiples pájaros, recién allí el hombre volvió con lentitud la cabeza hacia el ruido y el polvo, con la intención de saludar muy cortés, un saludo que evitaba el énfasis, que era una cortesía que su abandono prodigaba a ese grupo de carreros gritones que cruzaron con él una mano en alto, en el caso del hombre la mano izquierda, tocándose la gorra porque la derecha había ido al cigarrillo que humeaba su humo final.
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Premio Provincial de Narrativa "Alcides Greca" 2007

Por Rosario Escribe - 19 de Agosto, 2007, 16:44, Categoría: 7. CONCURSOS LITERARIOS

R E G L A M E N T O
1º) - La Secretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe llama a concurso para optar a los Premios Provinciales de Narrativa “Alcides Greca” 2007, cuyos premios estarán destinados a obras editadas o inéditas en la especialidad CUENTO.
2º) - Se instituyen las siguientes recompensas:
Obras editadas: Un único premio de $ 5.000.- (cinco mil pesos).
Obras inéditas: Un único premio consistente en la publicación de la obra, con una tirada mínima de 500 (quinientos) ejemplares, de los cuales el 30% será entregado al ganador, en concepto de derecho de autor.
La tapa de la obra ganadora será confeccionada en base a una propuesta de la Secretaría de Cultura, con el consentimiento del autor.
3º) - Los premios instituidos son indivisibles, es decir, no podrán ser compartidos por dos o más autores, salvo el caso de una obra escrita originariamente en colaboración por dos o más autores.
De los participantes
4º) - Podrán participar de este concurso los ciudadanos argentinos y/o extranjeros que  acrediten como mínimo cinco años de  residencia en la Provincia de Santa Fe, en forma inmediata al momento de su inscripción.
 Esta condición se acreditará mediante declaración jurada y se perderá todo derecho en caso de no ser ésta veraz.

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EL SIGNO DE LA MOSCA

Por Armando Rondelli - 19 de Agosto, 2007, 16:26, Categoría: 5.PALABRISTAS

La mosca zumbaba sobre el enfermo. Era una mosca verde, maléfica. 
No era extraño que sólo revoloteara sobre el paciente de la cama número seis, que respiraba con dificultad y gracias a la mascarilla de oxígeno aplicada sobre su rostro. El insecto daba círculos perturbadores, posándose sobre el respaldar de la cama y a veces, sobre el cable de la lamparilla. En ocasiones brillaba fugazmente  bajo la luz mortecina, con ese brillo verde metálico del cuerpo, colmado de larvas. Pero hasta ese momento, la mosca no elegía ningún enfermo para reposar.
Clorinda Flores, la vieja enfermera de turno, se sobresaltó al verla ya que un insecto en ese ambiente aséptico, resultaba peligroso. No obstante decidió observarla inmóvil, con dedicación y hasta, curiosamente, con respeto. Sabía que esa noche la muerte, jugaría a la ruleta y como triunfo atesoraría en su seno, alguna vida de las que allí trémulas, se hallaban postradas… y la mosca, era su fiel mensajera.
Había doce internados en la sala de Terapia Intensiva, y cualquiera de ellos podían ser víctimas de aquel designio fatal. Flores pensó que el enfermo de la cama número seis, el más grave, podía ser el elegido. O quizás la señora de la ocho, cuyo corazón dilatado ya de poco le servía…Pero la mosca verde, continuaba con su vuelo macabro, sin posarse sobre ningún preferido. Aunque siempre muy cerca del agonizante de la seis…Se llamaba Barboza, Juan Barboza, quien había sido empleado del ferrocarril hasta su retiro, ocurrido hacía ya algunos años. Pero Barboza aún sentía, latía y soñaba esperanzado…le molestaba la mascarilla, pero no tenía fuerzas para retirarla. Sudaba. Tenía fiebre. Y el goteo del suero marcaba el tiempo, como un reloj de arena o de agua, poco a poco…Hasta que Barboza notó que el sol despuntaba tímidamente anunciando un nuevo día de abril. Otra jornada plena de vanas ilusiones.
La mosca, mientras tanto, acechaba…
Entre cabeceos la enfermera, alcanzó a verla cómo caminaba nerviosa, en zigzag, sobre la mesada de mármol…Hasta que, con un vuelo fugaz y repentino, el insecto verde se posó, finalmente, en el guardapolvo blanco de Clorinda Flores.
El inesperado final de la enfermera, próxima a jubilarse, llegó arteramente durante esa madrugada de otoño.

Armando Rondelli

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Presentación de libro

Por Rosario Escribe - 18 de Agosto, 2007, 19:14, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Librería Ross y editorial Sudamericana invitan a la presentación del nuevo libro de Eduardo de la Puente: Aerosmith es una mierda y otros cuentos sin música
Sábado 25 de agosto 13 horas, en Ross Centro Cultural (Córdoba 1345- Altos de Librería Ross). 
Entrada libre y gratuita. 
Presentación a cargo de los periodistas Federico Fritschi y Pancho Ceruti.

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“Crónica de resaca”

Por Camilo Gallardo - 18 de Agosto, 2007, 17:19, Categoría: 5.PALABRISTAS

“Baba del diablo por el boulevard I”
El otro día caminaba por boulevard Oroño y miraba una baba del diablo.
Subía, seguía subiendo hasta que se caía. Y bajaba como un misil para rebotar en el colchón de aire caliente y volver a subir.
Era todo.
Se alejaba.
El tro día minaba por boulevard Roño e iraba una aba del iablo.
Ubía, seguía ubiendo hasta que aía y ajaba como un isil para ebotar en el olchon de ire aliente y volver a ubir.
Era odo.
Se alejaba.
El día va por boulevard Ño,  y va el diablo.
O I,  N E,  A L .
Era DO !!
Se fue. Se fue y quedó la nada de caminar por el boulevard, solo, a las 6 de la mañana,  pensando en esa baba del diablo que es la nada.

“Baba del diablo por el boulevard II”
Enredada en los cables.
Andando.
Dando vueltas en el aire.
Viajando por el jardín primitivo y de líneas horizontal.
(La ciudad)
¿La ciudad?
La ciudad, Rosario. A orillas del Paraná… se pierde…se va

“Baba de diablo por el boulevard III”
A las ocho de la mañana es igual, pero con más luz y algunos caminantes con sus respectivos trajes deportivos y perros. 

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El Flaco de las manchas

Por José Alberto Vatalaro - 17 de Agosto, 2007, 13:41, Categoría: Narrativa - Casa de la Poesía

El Flaco de las manchas toca el bandoneón y pinta cuadros, es todo un artista. Tiene el aspecto de un hombre melancólico, de un soñador peregrino en mundos lejanos. Yo lo vi pintar y lo escuché tocar como si no pudiese olvidar el ayer, como cuando “uno está tan solo en su dolor”. Fanfarrón entre cuatro paredes, supo estar guardado en un bulín de La Coruña , lugar donde se ufanaba de ser un taita embajador de mil raleas suburbanas. Por entonces, su Rosario natal era para él como una ciudad confinada en un país allende los mares del sur.
Ya entradas las tardecitas trepaba sobre las tablas de un colmao para llamar con su fuelle a los feligreses del Cantábrico. Y, cuando estaban a sus pies, les hacía escuchar un réquiem de tangos alucinantes, como suele hacer conmigo.
Un grito incandescente le llegó una madrugada. Entonces allá, en aquellas tierras lejanas y como lo haría un Quijote sin adarga en un lugar cuyo nombre sí quiso acordarse, El Flaco se asomó al balcón de su piecita para escuchar mejor. Fue un grito de mil gargantas argentinas que clamaban por su regreso. Como dos canallas, él y el grito quedaron suspendidos en la españolísima noche fresca y sola de La Coruña. Entonces Dios se apiadó de él y comenzó a rasparle los oídos con esa música centenaria que vive y que muere en cada barrio de Rosario: el Tango. 
Y así, por fin, El Flaco cayó seducido por la espectral bandoneonía de un antiguo café de Pichincha y decidió volver, como Carlitos. Pudo regresar a los acordes melodiosos de un disco de Pugliese con ruido a púa que copaba la parada en los intervalos sabatinos de los continuados de acción del cine “Sol de Mayo”. También las milongueras fusas de violines que usurpan el pañol del Teatro El Círculo lo volvieron a la realidad.
El Flaco ahora pinta sus madrugadas tocando un dueto de pincel y bandoneón en su ciudad, conmigo y con su gente. El fuelle y la paleta, que ya no son  peregrinos, le suministran propinas tramposas para algún que otro lujo baratieri que le quitan, poco a poco, la sempiterna mufa que acompaña su tristería.
Le da color al tango y lo ejecuta como pocos, o como muchos. Orgulloso y embalao exuda el aroma a óleo y a tango como quien pasea su conciencia por mi barrio. Y donde terminan las cerdas de su pincel deja las huellas perennes de un arte pictórico tan protuberante como aquellas “pálidas rubionas de un cuento de Tuñón”.
Digo de él que es pura pasión. Sus ganas lo convidan a subirse a los para-avalanchas de las populares y, como si fuese un ángel en cueros, se queda a vivir allí para siempre, en medio de ese equilibrio entre el amor y la aventura, o entre la música y la pintura.
Noctámbulo hacedor de arte en las veladas madrugonas. Porque cuando pinta finge ser un eremita extranjero alojado en su atelier. Y cuando toca el bandoneón, o no lo toca, qué se yo si lo toca, lo acaricia y lo azota, se parece a un extravagante ventrílocuo que lo hace hablar a su manera para que diga sólo lo que él quiere oír.
Se sabe un héroe procaz y se aprovecha de ello para instalarse en medio del escenario y curarle el asma al instrumento. Interpreta las melodías arrabaleras de un viajero clandestino, o de un polizón a bordo de una ajena sinfonía para bandoneón y orquesta.
Al chistarle los dedos El Flaco los ensambla. Entonces respira hondo, deja de lado la fanfarronería, cierra los ojos y mece la cabeza sobre el encarnado fuelle y toca, toca como tocarían los dioses paganos en un olímpico carnaval de funeralas.
Yo sé que El Flaco no entiende de cursilerías. Es un virtuoso en chancletas.
 
José Alberto Vatalaro
Taller Literario para Adultos  Casa de la Poesía
Prof. Celia Fontán

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IX Feria del Libro. Actividades

Por Rosario Escribe - 17 de Agosto, 2007, 13:29, Categoría: 4. AGENDA CULTURAL

Viernes 17 de Agosto de 2007    
09:00 Visitas Guiadas  para escuelas del ciclo EGB y Polimodal.(Inscripción previa, cupos limitados)   
09:00 Taller de Malabares  a cargo de Sergio Monzón. Secretaría de Cultura y Educación Municipalidad de Rosario. Sala A   
09:00 Taller de Matemática "Contando cuentas"  Equipo Central de alfabetización del Ministerio de Educación de la Prov de Santa Fé. Sala B   
11:00 La hora del cuento espacio dedicado a la narración de cuentos , realizada por voluntarios y coordinado por Mónica Alfonso. Secretaría de Cultura y Educ. de la Municipalidad de Rosario. Sala A   
11:00 Taller de Cs Naturales: "Ciencias de la cabeza a los pies".  Equipo Central de alfabetización del Ministerio de Educación de la Prov. de Santa Fe. Sala B   
15:00 Taller de periodismo a cargo de Susana Muria y Liliana Hidalgo.Biblioteca Pedagógica Eudoro Diaz.Sala A   
17:00 Coro COM CAIA  Coro bilingüe castellano-mocoví de voces y flautas a cargo del Prof. Dardo Pavón. Secretaria de Cultura. Gob. de Santa Fé. Sala B   
18:00 Acto homenaje en conmemoración de los 30 años de la intervención a la Biblioteca Vigil.  Proyección video " Los Hombres de buena voluntad, Guillermo Dozo y Presentación del libro "El fusilamiento de Penina", de Aldo Oliva. Organiza: Asamblea de Socios por la Recuperación Biblioteca Vigil.  Sala A   
18:00 Charla participativa sobre literatura infantil "Escribir e ilustrar para los chicos",  con la presencia de las escritoras Adela Basch, Beatris Actis y la ilustradora Nana Gonzalez.se entregarán certificados Homo Sapiens Ediciones.Resolución ministerial en trámite. Se entregarán certificados. Organizan: Suplemento Educación del Diario La Capital y Homo Sapiens Ediciones. (Inscripción previa, cupos limitados.)   Pabellón 3   
19:15 Abran cancha, Amauta y Crecer Creando  Presentación de la colección infantil y juvenil de las editoriales Abran cancha, Amauta y Crecer Creando, a cargo de los autores Adela Basch y Mario Mendez.  Sala B   
19:30 Poldy Bird presenta su nuevo libro. "Pasa una mujer"  en un encuentro con sus lectores. Editorial Del Nuevo Extremo  Sala A   
20:15 Felipe Pigna presenta San Martín. La historieta argentina. Ed. Planeta. Comentarios a cargo de Diego Fiori.   Pabellón 3   
20:30 Presentación del libro Vino para contarnos.  Comentarios a cargo de Héctor De Benedictis y Humberto Lobosco.Ed. Planeta  Sala B

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La mujer de pelo colorado

Por Jorge Isaías - 15 de Agosto, 2007, 15:04, Categoría: 5.PALABRISTAS

No recuerdo ni remotamente su llegada al pueblo, quiero decir el año, porque la imprecisión del tiempo va diluyendo todo, pero la circunstancia que la tuvo entre nosotros me resulta clara: un integrante de una familia numerosa –omito detalles que harían su filiación más evidente- se la trajo luego del servicio militar, cumplido en una lejana provincia, tal vez.
Siempre la recuerdo con dos niños pequeños, hijos del hombre que la sedujo, o tal vez los traería con ella, sé que eran un par de pelirrojitos –una nena y un varón- menores que nosotros, que a la sazón no pasaríamos de diez años.
Decir que era la mujer más hermosa que jamás habíamos visto es poco decir, es afirmar la notoria verdad, aquello que nadie pondría en duda, y estoy tentado a afirmarlo hoy, es decir, a mis muchos años, si una vaga lejanía que mejora todo con su pátina suavizante, no evitara la afirmación contundente. Casi estoy tentado sin embargo a aseverarlo con un valor que trae la retrospección al presente: no sé si no es la mujer más hermosa que vieron mis ojos, si esto no molestara la vanidad de otras que fueron realmente hermosas y que a lo largo de mi ya dilatada existencia pude admirar.
Decir que su vida no había sido fácil es aseverar la humillante verdad, porque algo que no entendíamos, algo que nos resultaba oscuro e incomprensible nos posponía las respuestas cada vez más evidentes.
La primera o la más palmaria, era que siempre estaba acompañada por mujeres con las cuales se relacionaba, mujeres reprobadas por mis tías y mi madre y al decir de mi padre, eran "bastante ligeras de cascos",  yo no sabía muy bien qué quería decir con esa frase, pero intuía algo oscuro, pecaminoso e impugnatorio.
Ese murmullo de las mujeres de mi familia, de las vecinas, cuando paseaba con su cuerpo cimbreante como un junco ante la brisa de mayo, era sino una prueba al menos una señal de que algo no funcionaba muy bien. Sumado a la más que flexible moral de quien la había seducido y traído –nosotros pensábamos que con engaños, porque dicen que una vez intentó suicidarse- al pueblo era ya aceptar la llaga como una verdad.
Ejercía (o la obligaban a ejercer, conjeturo) eso que no puedo escribir sin dolor, quiero decir lo que el penoso y piadoso eufemismo llama "la profesión más vieja del mundo", como si alguna vez hubiera existido una investigación que diera cuenta y orden de todas las profesiones que en el mundo han sido y a ésta le asignara el dudoso privilegio de ser la primera.
Nadie hasta hoy me puede decir quiénes estuvieron con ella, quienes "gozaron de sus favores pagos", como dice mi amigo Miguel Compañy en las mesas desoladas del club Huracán, ahora que nos ponemos melancólicos, cuando apenas sale el tema.
No he encontrado un solo hombre que me dijera cómo era en la intimidad esa diosa, cómo se movía ese cuerpo para que el Universo no fallara y se quebrara en pedazos, cómo acariciaban sus manos o cómo miraban esos ojos que hoy quiero imaginar del color del mar, aunque en ese tiempo yo no conociera el mar ni nada que se le pareciera. Es probable que todos aquellos que pudieran dar fe han muerto o estén demasiado viejos o simplemente yo no los conozca y no puedo investigar ya que daría pábulo a las fantasías de vacilantes ancianos que harían aún más penosos mis pobre recuerdos, ya que de todo aquel tiempo es lo único que quiero cuidar.
¿Acaso es para olvidar ese cuerpo perfecto, los ojos que miraban lejanos aún estando muy cerca, su cintura  que habrían esculpido los artistas más duchos del mundo o un dios perverso y pasajero, sus pechos que se movían cuando ella caminaba, lejana, inmarcesible, quebrando suavemente la cadera, por esas calles miserables cubiertas de polvo?
Esas calles que mostraban tanta indiferencia ante tanta belleza. Belleza que tampoco veían las nubes de mariposas ni los pájaros ni los soles quebradores de cabezas cuando ella pasaba.
Sólo la admiración de los hombres y la protesta sorda y envidiosa de las mujeres que sabían a sus hombres soñando con ella, fantaseando con tenerla en sus brazos.
Muchas veces fue blanco de nuestras charlas de adultos y allí pensamos qué historia tan sórdida pudo hacerla recalar en este lugar donde las diosas no tenían cabida, qué azar de la vida la había depositado muy lejos de los palacios que seguramente merecía y que imaginábamos para ella.
Era tan excéntrica esa belleza, que los Otoños se desmayaban a su paso y se olvidaban de pintar de ocre las hojas y todas aparecían con los colores más vivos para que ella pasara.
Si me preguntan cómo se llamaba, diré que lo ignoro. Es más, creo que nunca lo supe. Se la conocía en el pueblo por el obvio apodo que producía el color de su pelo, que llevaba caído como una cascada de fuego hasta tocar su cintura. A veces se hacía una trenza, una sola, que tenía la virtud de sostener los veranos con su oprobio y sus racimos de niños que dejaban de jugar para verla pasar, distante, ensimismada, tal vez pensando en aquel reino al que nunca volvería, el que había abandonado, para venir a ese pueblo donde nos marcaría para siempre.
Ese pueblo que sólo tenía silencios, veranos con trigos y trilladoras y caballos piafando el vientre barroso de todos los inviernos.
Miguel me ha dicho, que ahora, no hace mucho, la  han visto en un pueblo no muy lejano de la provincia de Córdoba, que no se le ha ajado toda esa magnífica belleza, que aún conserva una línea armoniosa en el cuerpo y todo el fuego y el verde en sus ojos que ningún hombre ha olvidado si los ha visto de frente.
Ahora, mientras trato de ordenar mis difusos y pobres recuerdos y ponerlos ante ustedes llevado por la admiración de su rara belleza, recuerdo un comentario de mi padre, cuando ella tal vez harta de su mala vida, abandonó al hombre que la había traído –ahora lo sé- engañada y fugose con otro, pensando en mejorar su situación.
Este segundo era tal vez más vago que el otro y su moralidad competía en trasgresión con el otro, pero tal vez le habría al menos prometido un buen trato, un poco de ternura, quizás.
Volviendo al comentario de mi padre, recupero la escena. Venía de la calle con una botella de vino, la pone sobre la mesa de la cocina y mientras mi madre trasegaba con unas ollas preparando el almuerzo, le informa:
Tenemos una nueva vecina. Chacona le llevó la mujer a Juan. Pobre. ¡Saltó de la sartén para caer en las llamas...!
Nunca rogué tanto para que –aunque sea por una vez- mi padre se equivocara. Que esa certeza de oráculo, cruel, despiadado que esgrimía, no estuviera en lo cierto... Pero no, yo no era nadie, yo era una nada y mi padre había transcurrido la vida.
Lo bueno para mí es que yo la vería todas las mañanas al ir hacia la escuela, la vería barrer ese largo patio de tierra, darle de comer a los canarios, con un ademán que le marcaba los pechos perfectos, mientras se alzaba en puntas de pie para alcanzar las jaulas que colgaban de un fresno y que no ocultaba el tejido que separaba la casa de la calle.
Nunca olvidaré con qué alivio que me enteré en el club que había huido con sus hijos hacia un destino un poco más venturoso, y menos infamante.
Ignoro si esto fue así, pero el sólo hecho de que lo intentara al menos me ponía bien aunque esa decisión nos quitara el raro privilegio de verla tan bella, tan lejana, tan perfecta caminar por las calles del pueblo, que luego de su partida, puedo asegurar no fueron las mismas.
Otoño, 2004

Jorge Isaías    jisaias46@yahoo.com.ar

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A los niños pobres les robaron su día

Por Mirta Guelman - 14 de Agosto, 2007, 23:15, Categoría: 5.PALABRISTAS

A los niños pobres les robaron su día
El mercado de consumo y el eficiente “merchandise”, logró desvirtuar el Día del niño, originalmente parido para subrayar la Declaración de los Derechos del niño y la niña. La consigna era, crear un día para ayudar a los niños del mundo, deprivados de lo esencial, para sus desarrollos físicos, mentales y sociales. El mercado del consumo, cavó más profundo el abismo del deseo imposible y la rabia del marginado a edades tempranas.
Mi nietita de 4 años preguntó: ¿adonde nacen los niños pobres? y no tuve palabras para explicarle que se gesta, por el matrimonio de la hipocresía y la injusticia. Tampoco pude señalarle que 21 millones de niños, coterráneos de la América Latina y Caribe, donde ella se cría, están amenazados de muerte, por falta de agua y condiciones de insalubridad ambiental (35,3% de la población menor de 18 años!). Ni siquiera intenté mostrarle “La melancolía”, de Durero y describir sus símbolos, como hubiera hecho con mis hijos. No utilicé la mentira ni la frase pretexto: “cuando seas grande, te lo explicaré”. No le relaté ninguna leyenda, ningún mito, ningún cuento para que comience a pensar y tal vez pergeñar ideas que rescate a la infancia, porque temí apagar sus sueños y esperanzas.  Creo que el descreimiento me está envejeciendo…

Mirta Guelman de Javkin
12-08-2007   También: “Día Internacional de la Juventud ”

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